miércoles, 26 de agosto de 2009

Princesita.

El lunes cumplió dos meses la nueva integrante de la familia. Una niña pequeñita y preciosa de ojos verdosos, siempre sonriente, que ha logrado ablandar el corazón de todos y cada uno de nosotros.
Para ella este pequeño relato.

Cuando las brasas se apagaban en las Hogueras de San Juan la princesita Aida abrió sus ojos al mundo por primera vez. Sus pulmones clamaron al viento su llegada, tan potentes, tan esperados, que se armó gran revuelo en la familia. Las brujitas (buenas todas ellas) no cesaban en sus llamados, preguntándose unas a otras si la niña había llegado; si estaba sana; si su madre, Guapilinda, se encontraba bien. ¿Y cómo fue el parto?

Reinamora no se había separado de su lado, lanzándose de inmediato a retratar a la criatura tras su primer llanto. Era una niña pequeñita, rosadita, rubia, de cabeza redonda y largas piernas. Tan perfecta, tan bonita, que conforme su imagen iba llegando el resto de brujitas se iban enamorando.

Y no tardaron en ir a verla, rodeando a la madre y al bebé mientras se deleitaban con sus encantos, tomándola en brazos mientras le entregaban todo el cariño con que la habían esperado.

-Será muy alegre.- Dijo su abuela Bibi.

-Será muy inteligente.- Dijo su tía Jimenanena.

-Será muy vivaz.- Dijo su tía Reinamora.

-Será tan hermosa como su madre.- Dijo su prima Medias.

Y su madre, sonriente, comenzó a cantarle la canción de la jota para arrullarla en el sueño, envuelta en sus brazos que siempre la protegerían.

martes, 25 de agosto de 2009

Bizcocho.

"Las relaciones son como una tarta. Sin un buen bizcocho como base, la nata de encima cae al aire."

Hoy me apetecía algo dulce, algo sencillo, algo... Delicioso. Así que os enseñaré a preparar un bizcocho clásico, sin movidas ni complicaciones.

Ingredientes:
  • 150 gr. de harina tamizada.
  • 150 gr. de azúcar.
  • 4 huevos.
  • 4 cascarones de huevo de aceite de girasol.
  • Licor, ron o similar (a gusto).

Preparemos el bizcocho:
  • Separar las claras de las yemas.
  • Batir las claras a punto de nieve con la mitad del azúcar. Para saber que están a punto de nieve, volver el bol del revés: Si no caen, están en su punto. Si caen... ¡Regresa el bol a su posición original antes de quedarte sin merengue!
  • Batir las yemas con el resto del azúcar (En un cuenco a parte de las claras, no mezcléis aún) hasta que doblen su tamaño.
  • En un cuenco a parte, mezclar la harina, el aceite, un chorrito del licor y, poco a poco, las yemas.
  • Agregar después el merengue, removiendo todo con suma delicadeza para que no se bajen las claras.
  • Forrar un molde con papel de cocina y engrasarlo con un poco de aceite o margarina. Rellenar con la masa y meter en el horno a 180ºC durante 30 minutos.

Notas muy importantes:
  • La harina tamizada consiste en pasar la harina por un tamiz (obvio), pero en caso de no tenerlo, sirve lo mismo un colador fino.
  • Para que tenga más gusto, le puedes añadir una pizquita de sal (menos de una cucharilla de té, ¡no me seas bruto!)
  • Para medir el aceite con los cascarones de huevo es necesario apartar una mitad de cascarón que quedara entera, que será lo que se llene.
  • Es MUY importante precalentar el horno antes de meter el bizcocho, de modo que cuando introduzcas el molde en él ya tenga la temperatura arriba indicada. Para que no se baje, abre lo menos posible el horno mientras esté dentro el dulce, contra más calor pierda, más peligro corre.
¡A disfrutarlo!