Antes de nada debo poner en antecedentes a cualquiera que pudiera estar leyendo esto:
A finales de verano, y tras un viaje por media península que ya narraré en otra ocasión, me alquilé un pisito de soltera. Era pequeñino, con mucha luz y de temperatura perfecta para pasar los últimos meses estivales.
Nada más asomar la nariz el otoño llegaron dos nuevos inquilinos sin que les invitara ni nada, así, por la cara: El frío y la humedad hicieron presencia, instalándose sin pagar su parte del alquiler, dejando pasar el viento helado por las ranuras de las ventanas, robándome la manta, apagando el radiador... La convivencia se tornó insoportable y decidí volver a casapapis por Navidad.
Comienzo a sospechar que fue mi abuela quien les dio la llave: "Si al menos te echaras novio..."
Pues bien, como estipulaba el contrato debía dejar el piso en las mismas condiciones que lo encontré. Tal cual. Bajo pena de quedarme sin fianza.
Me arremangué bien el jersey. Tirité. Me bajé de nuevo las mangas y me dispuse a guarrear y romper para que quedara exactamente igual.
Estaba dispuesta, muy dispuesta... ¡Más que dispuesta, entusiasmada! Escribí una lista y todo:
1º Microondas:
-Agarré un plato con un filete y abrí la puerta con la clara intención de meterlo ahí, sin tapar ni nada, para que se incrustara por las paredes y hubiera que fregar a nanax. Entonces el labio comenzó a temblarme y mi mano, en un acto de rebeldía, tiró el filete a la basura.
¡Aaaaah, no! ¡Eso sí que no! ¡Una será lo que sea, pero no es una guarra!
2º Lacosaesademetalquehayentrelaencimeraylapared, que sólo sirve para acumular guarrería si está mal sellada:
- Frustrado el primer punto, miré la lista y agarré un destornillador. Incluso había conseguido la roñina en una ardua tarea de recolecta callejera para introducirla por los puntos en los que le faltaba silicona. Pero cuando miré la esquinera que había reparado yo solita, sin ayuda de nadie, como una mayor... Que no pude, oye. Que me miró con ojitos y ya fui incapaz de volver a romperla. ¡Jo!
3º Tapa del váter:
- Como ya tenía el destornillador en la mano caminé a grandes zancadas hasta el cuarto de baño con la firme intención de cambiar la tapa nueva de los chinos por la vieja y rota.
Lo malo es que ya había tirado la vieja.
Y que, total, esa era de los chinos.
Y estaba adaptada al tamaño de culo pequeño.
Si seguramente sería radiactiva y todo...
4º Frigorífico:
- Em... Si es que está tan limpito... Y huele tan bien a vinagre...
6º Balda del armario bajo los fogones:
- Con lo mona que está ahí ella, colocada sobre sus soportes en vez de contra la pared...
7º Suelos:
- ¡Eso sí que lo hice! ¡Ole yo! ¡Pero qué maligna que soy! Agarré la fregona y los quedé tan brillantes como el oro. Muajajajajajá, ¡así aprenderán!
Esto... Algo no me cuadra.
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domingo, 26 de diciembre de 2010
viernes, 4 de junio de 2010
Carta a la moda.
"Las mujeres de verdad tienen curvas."
A la atención de los señores diseñadores de moda:
Antes que nada, permítanme felicitarles por la ardua tarea que supone, a día de hoy, realizar su trabajo.
Sé bien sobrada que los impedimentos que se interponen entre su ideal de perfección artística son muchos y variados, cada día más imposibles de salvar. ¿Cómo no conocerlos? Yo misma soy una de esas cientos de mujeres que no han logrado adaptar sus formas al modelo de perfección que apenas unas decenas de privilegiadas han alcanzado.
Porque, para qué negarlo, la mayoría de las mujeres carecemos de ese androgismo recto para el que fueron diseñados sus trajes. Tenemos pecho, caderas, culo, cintura marcada, cartucheras... ¡Todo curvas bien pronunciadas! Y es que somos unas desconsideradas, sí señores, consintiendo que nuestra genética haga inútiles sus diseños.
Aquí una servidora, sin ir más lejos, buscaba un bikini para este verano. Sí, señores, a pesar de la barriga redondeada y la grasilla que tanto esfuerzo me ha costado acumular, decidí hace años lucir mis femeninas formas onduladas. ¡Todo un espanto para aquellas que lograron que su cintura mantuviera el mismo ancho que las caderas!. Un cuerpo que antaño podría haber sido adorado como diosa de la fertilidad y hoy en día no es más que un espanto a la vista de quienes de verdad entienden de mujeres. Sí, sí, me refiero a ustedes. ¿Quién si no nos podría conocer mejor que nosotras mismas?
Pero... ¡Ay de mi! ¡Pobre ilusa! Pensaba que encontraría algo adecuado al desdichado cuerpo con el que nací. Si es que soy débil, debería amoldarme, torturarme hasta alcanzar sus medidas estándares. Pero qué quieren que le haga, cogí cariño a mis lorzas.
Así que allí que me vi, probando y probando. Buscando y buscando. Y es que una es generosa de pecho, pero de cadera estrecha. Supuse que podría adquirir bragas y sujetador por separado... Craso error: La misma talla para arriba que para abajo. ¿Cómo pude pensar siquiera en encontrar algo adecuado a nosotras, simples blasfemas de la moda?
Así pues, opté por buscar en esos pseudotangas que se atan a la cadera, de modo que pudiera ajustar su forma ligeramente a la mía. Lo sé, lo sé... Los dioses castigaron mi insolencia. Llámenme antigua, o fuera de onda, pero considero que ese vello es necesario para evitar infecciones en nuestro delicado cuerpo y que, a lo sumo, las ingles debían ser las únicas en pasar por la cera.
La dependienta, muy amable pero igual de pagana, me comentó que todas las mujeres que iban a su tienda en busca de semejantes prendas tenían el mismo problema. ¡Incluso ella! Hablase con la mujer que hablase, todas sufrían del mismo mal. Insolentes, necias.
Sinceramente, les felicito por esa modestia de que hacen gala, señoras y señores diseñadores, porque las muchachitas jovencitas que sí quebrantan sus cuerpos al nuevo estilo no pueden gastar noventa euros en dos piezas de tela. ¡Se conforman con una imitación de mercadillo! ¡Qué descaro! ¿Cómo pueden seguir manteniendo sus empresas? ¿Cómo pueden no perder la fe en su trabajo? ¡Ni una queja de sus labios leí! ¡Cuánto arrojo! ¡Qué dedicación! Realmente felicidades, caballeros, por seguir contra viento y marea demostrándonos que somos nosotras las equivocadas. Enseñándonos que nuestros cuerpos imperfectos no merecen el honor de lucir sus creaciones.
Gracias, caballeros, muchas gracias.
A la atención de los señores diseñadores de moda:
Antes que nada, permítanme felicitarles por la ardua tarea que supone, a día de hoy, realizar su trabajo.
Sé bien sobrada que los impedimentos que se interponen entre su ideal de perfección artística son muchos y variados, cada día más imposibles de salvar. ¿Cómo no conocerlos? Yo misma soy una de esas cientos de mujeres que no han logrado adaptar sus formas al modelo de perfección que apenas unas decenas de privilegiadas han alcanzado.
Porque, para qué negarlo, la mayoría de las mujeres carecemos de ese androgismo recto para el que fueron diseñados sus trajes. Tenemos pecho, caderas, culo, cintura marcada, cartucheras... ¡Todo curvas bien pronunciadas! Y es que somos unas desconsideradas, sí señores, consintiendo que nuestra genética haga inútiles sus diseños.
Aquí una servidora, sin ir más lejos, buscaba un bikini para este verano. Sí, señores, a pesar de la barriga redondeada y la grasilla que tanto esfuerzo me ha costado acumular, decidí hace años lucir mis femeninas formas onduladas. ¡Todo un espanto para aquellas que lograron que su cintura mantuviera el mismo ancho que las caderas!. Un cuerpo que antaño podría haber sido adorado como diosa de la fertilidad y hoy en día no es más que un espanto a la vista de quienes de verdad entienden de mujeres. Sí, sí, me refiero a ustedes. ¿Quién si no nos podría conocer mejor que nosotras mismas?
Pero... ¡Ay de mi! ¡Pobre ilusa! Pensaba que encontraría algo adecuado al desdichado cuerpo con el que nací. Si es que soy débil, debería amoldarme, torturarme hasta alcanzar sus medidas estándares. Pero qué quieren que le haga, cogí cariño a mis lorzas.
Así que allí que me vi, probando y probando. Buscando y buscando. Y es que una es generosa de pecho, pero de cadera estrecha. Supuse que podría adquirir bragas y sujetador por separado... Craso error: La misma talla para arriba que para abajo. ¿Cómo pude pensar siquiera en encontrar algo adecuado a nosotras, simples blasfemas de la moda?
Así pues, opté por buscar en esos pseudotangas que se atan a la cadera, de modo que pudiera ajustar su forma ligeramente a la mía. Lo sé, lo sé... Los dioses castigaron mi insolencia. Llámenme antigua, o fuera de onda, pero considero que ese vello es necesario para evitar infecciones en nuestro delicado cuerpo y que, a lo sumo, las ingles debían ser las únicas en pasar por la cera.
La dependienta, muy amable pero igual de pagana, me comentó que todas las mujeres que iban a su tienda en busca de semejantes prendas tenían el mismo problema. ¡Incluso ella! Hablase con la mujer que hablase, todas sufrían del mismo mal. Insolentes, necias.
Sinceramente, les felicito por esa modestia de que hacen gala, señoras y señores diseñadores, porque las muchachitas jovencitas que sí quebrantan sus cuerpos al nuevo estilo no pueden gastar noventa euros en dos piezas de tela. ¡Se conforman con una imitación de mercadillo! ¡Qué descaro! ¿Cómo pueden seguir manteniendo sus empresas? ¿Cómo pueden no perder la fe en su trabajo? ¡Ni una queja de sus labios leí! ¡Cuánto arrojo! ¡Qué dedicación! Realmente felicidades, caballeros, por seguir contra viento y marea demostrándonos que somos nosotras las equivocadas. Enseñándonos que nuestros cuerpos imperfectos no merecen el honor de lucir sus creaciones.
Gracias, caballeros, muchas gracias.
martes, 2 de febrero de 2010
Cancioncillas de la infancia.
Hoy me dio por recordar una obra de teatro a la que asistí con el colegio cuando era pequeña. Cantaban, entre narraciones, una serie de canciones populares que se me quedaron impresas en la mente.
Curioso cómo recordamos las cosas de pequeños, aún cuando tan sólo las escucháramos una sola vez.
(Al ser melodías populares no deberían tener Canon, ¿verdad?.)
MADRE ANOCHE EN LAS TRINCHERAS
Madre, anoche en las trincheras,
laralalá,
bajo el fuego y la metralla,
uhuhuuuh,
vi al enemigo correr,
laralalá,
la noche estaba cerrada,
uhuhuuuh.
Apunté con mi fusil,
laralalá,
al tiempo que disparaba,
uhuhuuuh;
una luz iluminó,
laralalá,
el rostro al que apuntaba,
uhuhuuuh.
Clavó su mirada en mí,
laralalá,
con su rostro ya vacío,
uhuhuuuh.
Sabes, madre, a quién maté,
laralalá,
aquel soldado enemigo,
uhuhuuuh.
Era mi amigo José,
laralalá,
compañero de la escuela,
uhuhuuuh,
con quien yo tanto jugué,
laralalá,
a soldados y a trincheras,
uhuhuuuh.
Ahora el juego era verdad,
laralalá,
y su cuerpo yace en tierra,
uhuhuuuh.
Madre, yo quiero morir,
laralalá,
ya estoy harto de esta guerra,
uhuhuuuh.
Y si te vuelvo a escribir,
laralalá,
tal vez lo haga desde el cielo,
uhuhuuuh.
Allí encontraré a José,
laralalá,
y jugaremos de nuevo,
uhuhuuuh.
Dos claveles en el cielo,
laralalá,
no se pueden marchitar,
uhuhuuuh;
dos amigos que se quieren,
laralalá,
no se pueden separar,
uhuhuuuh.
AMIGO FÉLIX
Curioso cómo recordamos las cosas de pequeños, aún cuando tan sólo las escucháramos una sola vez.
(Al ser melodías populares no deberían tener Canon, ¿verdad?.)
MADRE ANOCHE EN LAS TRINCHERAS
Madre, anoche en las trincheras,
laralalá,
bajo el fuego y la metralla,
uhuhuuuh,
vi al enemigo correr,
laralalá,
la noche estaba cerrada,
uhuhuuuh.
Apunté con mi fusil,
laralalá,
al tiempo que disparaba,
uhuhuuuh;
una luz iluminó,
laralalá,
el rostro al que apuntaba,
uhuhuuuh.
Clavó su mirada en mí,
laralalá,
con su rostro ya vacío,
uhuhuuuh.
Sabes, madre, a quién maté,
laralalá,
aquel soldado enemigo,
uhuhuuuh.
Era mi amigo José,
laralalá,
compañero de la escuela,
uhuhuuuh,
con quien yo tanto jugué,
laralalá,
a soldados y a trincheras,
uhuhuuuh.
Ahora el juego era verdad,
laralalá,
y su cuerpo yace en tierra,
uhuhuuuh.
Madre, yo quiero morir,
laralalá,
ya estoy harto de esta guerra,
uhuhuuuh.
Y si te vuelvo a escribir,
laralalá,
tal vez lo haga desde el cielo,
uhuhuuuh.
Allí encontraré a José,
laralalá,
y jugaremos de nuevo,
uhuhuuuh.
Dos claveles en el cielo,
laralalá,
no se pueden marchitar,
uhuhuuuh;
dos amigos que se quieren,
laralalá,
no se pueden separar,
uhuhuuuh.
AMIGO FÉLIX
Esta mañana me ha contado el gato
que el elefante le contó al castor,
que la culebra dijo a la piraña,
que esta mañana está más triste el sol.
Me ha dicho el pato que le diga al gato,
que el lobo dice que encontró al ratón,
que la coneja dijo a la anaconda,
que esta mañana está más triste el sol.
Amigo Félix, cuando llegues al cielo,
amigo Félix, hazme sólo un favor,
quiero ir contigo a jugar un ratito
con el osito de la osa mayor.
Dijo la foca que le dijo el cuco,
que la ballena dijo al caracol,
que la gaviota comentó al lagarto,
que esta mañana está más triste el sol.
Esta mañana no ha comido el loro,
ni el hipopótamo que está en el zoo,
y ha comentado la tortuga al cuervo,
que esta mañana está más triste el sol.
jueves, 21 de enero de 2010
Recuerdos del pasado.
Él, llama azul,
beso del alba,
que encierra en un baúl
los días de mi alma.
Tú, sombra en la noche,
tenue suspiro.
Rosa y espina,
amante y amigo.
Noches sin días,
olas de escarcha.
Voces amigas
me acercan al agua.
beso del alba,
que encierra en un baúl
los días de mi alma.
Tú, sombra en la noche,
tenue suspiro.
Rosa y espina,
amante y amigo.
Noches sin días,
olas de escarcha.
Voces amigas
me acercan al agua.
domingo, 10 de enero de 2010
Tiendas, copas, baile... y rugby.
"El mundo ha cambiado. Lo noto en el agua... Lo noto en el aire..."
Era un día de chicas. El primer sábado de las rebajas y había que aprovecharlo. Nos juntamos las amigas y nos dispusimos a arrasar las tiendas en busca de las gangas anuales.
...Todo restos de las rebajas anteriores, pero para colmo eran los restos de Badajoz, como cada año.
La comida resultó, cuanto menos interesante. Una hamburguesería/bocatería/pinchería moruna en la que se jactaban de que sus hamburguesas eran como cuatro de la competencia. El menú infantil nos dejó más que saciadas.
Y luego, más tiendas con más restos que nadie había querido de la ciudad vecina.
Cenita en casa, pinturitas, ropita mona... ¡Y a mover el esqueleto!
Para quien no haya ido de marcha nunca por esta ciudad debo explicar que, hace unos años, existía un karaoke/sala de baile al que todos apodábamos "El Desguace". La edad media de los habituales de tal garito superaba los 50 y aquellos de menos de 40 trataban de evitarlo. Y es que no hay nada más patético e incómodo que lucir tus 25 lindos añitos y tener que eludir las pretensiones lascivas y alcoholizadas de quien te supera en 31 con creces.
Pero un día hubo una perturbación en la fuerza: "El Desguace" salió ardiendo. Los habituales se disgregaron y tomaron locales que antes pertenecían a la juventud.
De ésta manera la salida nocturna se transformó en la búsqueda de un garito en el que afincarnos a bailar sin que un pulpo octogenario tratara de meterte mano mientras la baba le cayera de una boca que apestaba a alcohol y tabaco.
¡Pero era algo imposible! ¡Hasta las calles estaban tomadas!
Y allí, a la puerta de uno de los locales, en una calle solitaria, ocurrió. Un señor de edad indefinida, con canas en el pelo y arrugas en la piel, tambaleante, dubitativo, se avalanzó contra mí.
"Contra esa, que si me caigo está blandita".
Esquivé a la derecha, él se giró mientras caía de nuevo hacia mí y se lanzó contra mis piernas. El placaje, con giro en el aire incluído, fue ineludible y me fui de cara al suelo. Cuando miré furibunda al señor borracho, éste, aún abrazado a mis piernas titubeó.
-Per...perdona... ¿Estás bien?
-Suelta, ¡ya!
Alguien salió corriendo del bar para hacerse cargo del hombre. Por el peinado y el traje, pero sobre todo por la anchura de espaldas, supusimos que se trataba del segurata.
Si es que ya no estás segura ni en una calle solitaria a las cinco de la mañana...
Era un día de chicas. El primer sábado de las rebajas y había que aprovecharlo. Nos juntamos las amigas y nos dispusimos a arrasar las tiendas en busca de las gangas anuales.
...Todo restos de las rebajas anteriores, pero para colmo eran los restos de Badajoz, como cada año.
La comida resultó, cuanto menos interesante. Una hamburguesería/bocatería/pinchería moruna en la que se jactaban de que sus hamburguesas eran como cuatro de la competencia. El menú infantil nos dejó más que saciadas.
Y luego, más tiendas con más restos que nadie había querido de la ciudad vecina.
Cenita en casa, pinturitas, ropita mona... ¡Y a mover el esqueleto!
Para quien no haya ido de marcha nunca por esta ciudad debo explicar que, hace unos años, existía un karaoke/sala de baile al que todos apodábamos "El Desguace". La edad media de los habituales de tal garito superaba los 50 y aquellos de menos de 40 trataban de evitarlo. Y es que no hay nada más patético e incómodo que lucir tus 25 lindos añitos y tener que eludir las pretensiones lascivas y alcoholizadas de quien te supera en 31 con creces.
Pero un día hubo una perturbación en la fuerza: "El Desguace" salió ardiendo. Los habituales se disgregaron y tomaron locales que antes pertenecían a la juventud.
De ésta manera la salida nocturna se transformó en la búsqueda de un garito en el que afincarnos a bailar sin que un pulpo octogenario tratara de meterte mano mientras la baba le cayera de una boca que apestaba a alcohol y tabaco.
¡Pero era algo imposible! ¡Hasta las calles estaban tomadas!
Y allí, a la puerta de uno de los locales, en una calle solitaria, ocurrió. Un señor de edad indefinida, con canas en el pelo y arrugas en la piel, tambaleante, dubitativo, se avalanzó contra mí.
"Contra esa, que si me caigo está blandita".
Esquivé a la derecha, él se giró mientras caía de nuevo hacia mí y se lanzó contra mis piernas. El placaje, con giro en el aire incluído, fue ineludible y me fui de cara al suelo. Cuando miré furibunda al señor borracho, éste, aún abrazado a mis piernas titubeó.
-Per...perdona... ¿Estás bien?
-Suelta, ¡ya!
Alguien salió corriendo del bar para hacerse cargo del hombre. Por el peinado y el traje, pero sobre todo por la anchura de espaldas, supusimos que se trataba del segurata.
Si es que ya no estás segura ni en una calle solitaria a las cinco de la mañana...
sábado, 19 de diciembre de 2009
Canon
"Johou, johou, un gran pirata soy..."
1. Canon por la cámara fotográfica, con la que hago fotos de paisajes, familia y amigos.
2. Canon por la memoria de la cámara fotográfica en la que guardo dichas fotos.
3. Canon por un ordenador portátil en el que descargar esas fotos y luego emplearlas como base para mis dibujos.
4. Canon por el pendrive donde guardo esos dibujos y esas fotografías.
5. Canon por un disco duro para guardar una copia de seguridad de mi trabajo.
6. Canon por cada cd/dvd virgen en los que grabarlos.
7. Canon por la impresora en la que las imprimo.
¿Cuántas veces tengo que pagarles por hacer mi trabajo?
1. Canon por la cámara fotográfica, con la que hago fotos de paisajes, familia y amigos.
2. Canon por la memoria de la cámara fotográfica en la que guardo dichas fotos.
3. Canon por un ordenador portátil en el que descargar esas fotos y luego emplearlas como base para mis dibujos.
4. Canon por el pendrive donde guardo esos dibujos y esas fotografías.
5. Canon por un disco duro para guardar una copia de seguridad de mi trabajo.
6. Canon por cada cd/dvd virgen en los que grabarlos.
7. Canon por la impresora en la que las imprimo.
¿Cuántas veces tengo que pagarles por hacer mi trabajo?
domingo, 29 de noviembre de 2009
Una pequeña protesta.
La sanidad española es una de las mejores del mundo, de eso no tengo dudas. Un poco tardona, un poco masificada... Pero a sus profesionales se los rifan.
Lo que no entiendo, ni entenderé, es la situación en la que nos vemos últimamente en el "Hospital Universitario Infanta Cristina" de Badajoz:
Mi señora madre, gracias a una serie de operaciones recibidas y los inmunodepresores que forman parte de su tratamiento, debe permanecer con mascarilla día y noche durante su internamiento en el hospital para evitar contagios como gripe, resfriados... En su cuarto no pueden introducir pacientes infecciosos por el mismo motivo, ya que no sólo correría riesgo de enfermar, sino todas las consecuencias asociadas que la falta de defensas trae consigo.
Y, aún así, hasta el momento siete compañeras de cuarto han pasado en el último mes por la cama de al lado. Con sus respectivas visitas que, aunque por pases deberían verse reducidas a dos (a una todo el día y otra en el periodo de tarde -de cuatro a ocho-), no bajan de cinco o seis al mismo tiempo, masificando la habitación como sucediera en el famoso camarote de los Hermanos Marx. Tosen, estornudan, no salen del cuarto cuando es la hora de la comida y debe retirarse la mascarilla... ¡Y para colmo utilizan el baño de los enfermos sin que se pueda hacer nada por evitarlo!
Porque aquí, y aunque parezca sacado de una novela del siglo pasado, no se considera peligroso que cualquiera que entre de la calle comparta el water con un enfermo.
Porque aquí, cuanto menos ruido haces y menos gente hay te expulsan del cuarto durante horas, dejando al paciente prácticamente apañárselas solo cuando necesita de alguna atención como agua, otra manta, cerrar la ventana... Por el contrario, cuanto más gente haya y más escándalo monten, menos desalojos realizan los trabajadores del centro.
Porque aquí el enfermo es el que tiene que protegerse de no ser contagiado, reducidos sus derechos en favor de aquellos que vienen de visita porque tienen más privilegios que nadie.
No me entra en la cabeza que una millonada en operaciones y precauciones, medicamentos y cuidados, que tantos meses de sufrimiento pasando lo indecible se vayan al traste por algo tan simple como sería cumplir unas normas lógicas y sencillas o usar el sentido común.
Lo que no entiendo, ni entenderé, es la situación en la que nos vemos últimamente en el "Hospital Universitario Infanta Cristina" de Badajoz:
Mi señora madre, gracias a una serie de operaciones recibidas y los inmunodepresores que forman parte de su tratamiento, debe permanecer con mascarilla día y noche durante su internamiento en el hospital para evitar contagios como gripe, resfriados... En su cuarto no pueden introducir pacientes infecciosos por el mismo motivo, ya que no sólo correría riesgo de enfermar, sino todas las consecuencias asociadas que la falta de defensas trae consigo.
Y, aún así, hasta el momento siete compañeras de cuarto han pasado en el último mes por la cama de al lado. Con sus respectivas visitas que, aunque por pases deberían verse reducidas a dos (a una todo el día y otra en el periodo de tarde -de cuatro a ocho-), no bajan de cinco o seis al mismo tiempo, masificando la habitación como sucediera en el famoso camarote de los Hermanos Marx. Tosen, estornudan, no salen del cuarto cuando es la hora de la comida y debe retirarse la mascarilla... ¡Y para colmo utilizan el baño de los enfermos sin que se pueda hacer nada por evitarlo!
Porque aquí, y aunque parezca sacado de una novela del siglo pasado, no se considera peligroso que cualquiera que entre de la calle comparta el water con un enfermo.
Porque aquí, cuanto menos ruido haces y menos gente hay te expulsan del cuarto durante horas, dejando al paciente prácticamente apañárselas solo cuando necesita de alguna atención como agua, otra manta, cerrar la ventana... Por el contrario, cuanto más gente haya y más escándalo monten, menos desalojos realizan los trabajadores del centro.
Porque aquí el enfermo es el que tiene que protegerse de no ser contagiado, reducidos sus derechos en favor de aquellos que vienen de visita porque tienen más privilegios que nadie.
No me entra en la cabeza que una millonada en operaciones y precauciones, medicamentos y cuidados, que tantos meses de sufrimiento pasando lo indecible se vayan al traste por algo tan simple como sería cumplir unas normas lógicas y sencillas o usar el sentido común.
viernes, 27 de noviembre de 2009
Yo de mayor quiero ser cafre.
"No estoy loca, es que miro muy fijamente."
Aprovechando que había ido a por avituallamientos en medio de mi campamento hospitaril, y que se encontraban en el mismo centro comercial, entré a TJCOC (Tienda de Juegos de Consolas y Ordenador en Cadena) para pasearme entre los juegos de segunda mano para Wii.
Y allí que encontré uno sobre asesinos ninjas que parecía prometer grandes momentos de cafrería y esparcimiento sanguinario, algo necesario tras que el "Overlord" me dejara con la miel en los labios de ser todo lo maligna que puedo.
-Voy a ver si encuentro algo en la caja.
El dependiente rebuscó entre miniaturas de distintos personajes hasta sacarme uno con mano de grúa que, en teoría, era conocido.
-De regalo.
-¿Y ese señor quién es?
-Es de un juego.
-No lo conozco... Pero segura que le encuentro un buen hogar.
Y se rió.
Sospecho que no me creía capaz de encascujárselo a alguien.
-Tenemos una oferta en volantes para Wii.
-No me hace falta, con los mandos me las apaño bien para asesinar.
Ahí pareció emocionarse.
-Claro, con el juego que llevas no serás de las que les gusta conducir a Mario.
-Pues no, que me cae mal. Y porque el "Assassin's Creed" no ha salido para Wii, que si no...
-Bueno, tiene muchos movimientos y es muy complicado para ese mando.
-¡Si sacaron el "Prince of Persia", que es una maldita garrapata! ¡O el "Zelda"!
Y me dio la razón. Y se partió de risa un rato más hablando de otros juegos con los que una puede descargar su agresividad contenida, sobre todo si los proyectas sobre una pared y el protagonista adquiere un tamaño de hobbit, pero más ágil y con menos lorzas.
Luego, y repasando mentalmente los que tengo por casa, me di cuenta de que necesito un poco de acción en mi vida. Y es que hasta me dedicaba a hacer viudas negras en los "Sims", coleccionando tumbas en el jardín sólo por ver a los fantasmas...
Aprovechando que había ido a por avituallamientos en medio de mi campamento hospitaril, y que se encontraban en el mismo centro comercial, entré a TJCOC (Tienda de Juegos de Consolas y Ordenador en Cadena) para pasearme entre los juegos de segunda mano para Wii.
Y allí que encontré uno sobre asesinos ninjas que parecía prometer grandes momentos de cafrería y esparcimiento sanguinario, algo necesario tras que el "Overlord" me dejara con la miel en los labios de ser todo lo maligna que puedo.
-Voy a ver si encuentro algo en la caja.
El dependiente rebuscó entre miniaturas de distintos personajes hasta sacarme uno con mano de grúa que, en teoría, era conocido.
-De regalo.
-¿Y ese señor quién es?
-Es de un juego.
-No lo conozco... Pero segura que le encuentro un buen hogar.
Y se rió.
Sospecho que no me creía capaz de encascujárselo a alguien.
-Tenemos una oferta en volantes para Wii.
-No me hace falta, con los mandos me las apaño bien para asesinar.
Ahí pareció emocionarse.
-Claro, con el juego que llevas no serás de las que les gusta conducir a Mario.
-Pues no, que me cae mal. Y porque el "Assassin's Creed" no ha salido para Wii, que si no...
-Bueno, tiene muchos movimientos y es muy complicado para ese mando.
-¡Si sacaron el "Prince of Persia", que es una maldita garrapata! ¡O el "Zelda"!
Y me dio la razón. Y se partió de risa un rato más hablando de otros juegos con los que una puede descargar su agresividad contenida, sobre todo si los proyectas sobre una pared y el protagonista adquiere un tamaño de hobbit, pero más ágil y con menos lorzas.
Luego, y repasando mentalmente los que tengo por casa, me di cuenta de que necesito un poco de acción en mi vida. Y es que hasta me dedicaba a hacer viudas negras en los "Sims", coleccionando tumbas en el jardín sólo por ver a los fantasmas...
martes, 20 de octubre de 2009
Médicos y parapetos.
"Si la vida te da limones, déjalos de lado y cuenta un chiste."
Era un día lluvioso, gris, frío y absolutamente "pedorro". Uno de esos en los que mejor te quedabas en la cama con un edredón y el gato sobre los pies. Pero había que ponerse en marcha, madrugar, tomar un autobús hasta otra ciudad y aguantarse los nervios como buenamente se pudiera.
JimenaNena no quiso que entráramos a verla antes de la operación, así que ReinaMora y yo nos dedicamos a hacer tiempo por el hospital hasta que nos avisasen que la bajaban a quirófano. Un café, dos zumos y media catalana después decidimos que estaban tardando demasiado y subimos hasta la planta para estar más cerca.
Marqué el número de PapáCigüeña en mi móvil.
-Papá, estamos en la planta. ¿Falta mucho?
-Vamos por el pasillo que la bajan ahora mismo.
-Ags, ¡ahora nos escondemos!
Me giro hacia ReinaMora.
-¡Que viene! ¡Corre, que no nos vea!
Y corrimos hacia la salita apartada donde había máquinas de café y alimentos varios de calidad nula. Ahí podríamos verla pasar sin que ella se diera cuenta de nuestra presencia.
En un rinconcito, tapadas por las máquinas y unas amables señoras que nos sirvieron gustosas de parapeto, nos asomamos y vemos con gran asombro que la llevaban a los ascensores situados justo frente a nosotras. ¡No teníamos escapatoria.!
La reacción fue rápida y eficaz: ReinaMora levantó su chaqueta y se tapó la cara. Yo me puse a disimular mirando al techo... JimenaNena nos saludó desde su cama con ruedas, riéndose con ganas cuando localizó nuestro escondite.
¡Pero cómo pudo! ¡Con lo bien camufladas que estábamos! ¡Ni un elfo lo habría logrado, oye!
Lo que nadie sabe es que JimenaNena no es una humana normal y corriente. JimenaNena era, hasta hace poquito, una mujer biónica y, aunque una se jubile, no se puede dejar de ser una superheroína así como así.
La despedimos con la manita entre risas y lagrimones, corriendo raudas hacia las escaleras para reunirnos con PapáCigüeña en la antesala de los quirófanos, a la espera de lo que, suponíamos, serían unas largas horas de incertidumbre.
Dos horas después, para nuestra sorpresa, JimenaNena estaba fuera, despierta y ReinaMora ya se estaba colando con su bata blanca y su pase "de la casa" a Reanimación para darle ánimos y ser la primera en felicitarla por su nueva vida.
Era un día lluvioso, gris, frío y absolutamente "pedorro". Uno de esos en los que mejor te quedabas en la cama con un edredón y el gato sobre los pies. Pero había que ponerse en marcha, madrugar, tomar un autobús hasta otra ciudad y aguantarse los nervios como buenamente se pudiera.
JimenaNena no quiso que entráramos a verla antes de la operación, así que ReinaMora y yo nos dedicamos a hacer tiempo por el hospital hasta que nos avisasen que la bajaban a quirófano. Un café, dos zumos y media catalana después decidimos que estaban tardando demasiado y subimos hasta la planta para estar más cerca.
Marqué el número de PapáCigüeña en mi móvil.
-Papá, estamos en la planta. ¿Falta mucho?
-Vamos por el pasillo que la bajan ahora mismo.
-Ags, ¡ahora nos escondemos!
Me giro hacia ReinaMora.
-¡Que viene! ¡Corre, que no nos vea!
Y corrimos hacia la salita apartada donde había máquinas de café y alimentos varios de calidad nula. Ahí podríamos verla pasar sin que ella se diera cuenta de nuestra presencia.
En un rinconcito, tapadas por las máquinas y unas amables señoras que nos sirvieron gustosas de parapeto, nos asomamos y vemos con gran asombro que la llevaban a los ascensores situados justo frente a nosotras. ¡No teníamos escapatoria.!
La reacción fue rápida y eficaz: ReinaMora levantó su chaqueta y se tapó la cara. Yo me puse a disimular mirando al techo... JimenaNena nos saludó desde su cama con ruedas, riéndose con ganas cuando localizó nuestro escondite.
¡Pero cómo pudo! ¡Con lo bien camufladas que estábamos! ¡Ni un elfo lo habría logrado, oye!
Lo que nadie sabe es que JimenaNena no es una humana normal y corriente. JimenaNena era, hasta hace poquito, una mujer biónica y, aunque una se jubile, no se puede dejar de ser una superheroína así como así.
La despedimos con la manita entre risas y lagrimones, corriendo raudas hacia las escaleras para reunirnos con PapáCigüeña en la antesala de los quirófanos, a la espera de lo que, suponíamos, serían unas largas horas de incertidumbre.
Dos horas después, para nuestra sorpresa, JimenaNena estaba fuera, despierta y ReinaMora ya se estaba colando con su bata blanca y su pase "de la casa" a Reanimación para darle ánimos y ser la primera en felicitarla por su nueva vida.
sábado, 3 de octubre de 2009
El spa.
"El agua es vida. La risa, da vida."
A Pinceldepelodemarta le había regalado su hermana un vale para una sesión de spa aprovechando que había sido su cumpleaños. Me preguntó si quería acompañarla y, visto que a lo bueno una se acostumbra rápido, decidí aceptar.
Y para allá que nos fuimos, sin cámara para inmortalizar el momento por miedo a que la humedad la destrozara como a la anterior, pero con los mismos ánimos.
-Vamos a los chorros lumbares.
-Jajajajajajajaja.
-Vamos a las burbujitas molonas.
-Jijijijijijijiji.
-Vamos a la ducha.
-Jaaaajaaaaaajaaaa
-¡Vamos al superburbujón!
-Jiiiijijijiji, jiiiiiiiiiiiiiijijijijijiji
-¡Vamos a las duchas frías!
-UuuuuUUUuuuuh, uuuuUuuuuuuuUUUhh jajajajajaja.
Empiezo a sospechar que Pinceldepelodemarta tiene la risa floja.
A Pinceldepelodemarta le había regalado su hermana un vale para una sesión de spa aprovechando que había sido su cumpleaños. Me preguntó si quería acompañarla y, visto que a lo bueno una se acostumbra rápido, decidí aceptar.
Y para allá que nos fuimos, sin cámara para inmortalizar el momento por miedo a que la humedad la destrozara como a la anterior, pero con los mismos ánimos.
-Vamos a los chorros lumbares.
-Jajajajajajajaja.
-Vamos a las burbujitas molonas.
-Jijijijijijijiji.
-Vamos a la ducha.
-Jaaaajaaaaaajaaaa
-¡Vamos al superburbujón!
-Jiiiijijijiji, jiiiiiiiiiiiiiijijijijijiji
-¡Vamos a las duchas frías!
-UuuuuUUUuuuuh, uuuuUuuuuuuuUUUhh jajajajajaja.
Empiezo a sospechar que Pinceldepelodemarta tiene la risa floja.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Es una suerte estar de baja médica.
"Tres cosas hay en la vida: Salud, dinero y amor..."
Primero te sube la fiebre:
-Mamá, ahí hay una señora que me habla.
-Hija, esa es la presentadora del telediario.
Después te da la vomitona:
-¿Cuándo he comido guisantes?
Más tarde se te cierra la garganta y no puedes ni beber agua:
-Está usted deshidratada, vamos a ponerle un gotero...
Una mañana te despiertas escupiendo sangre y te llevan a urgencias (otra vez) porque no para de manar de tu garganta.
-Tiene que hacer gárgaras con agua oxigenada rebajada.
-Puaaags... Al menos tiene descuento.
Y un buen día pasa la fiebre, la inflamación de garganta, la vomitona y demás síntomas:
-No me puedo mover... ¡Enfermera, que me muero!
Es entonces, cuando no puedes con tu alma, cuando te llaman del Tribunal Médico:
-Es usted una baga redomada que nos está quitando el dinero que tanto nos cuesta ahorrar, así que se va a volver al trabajo a hacer su vida "normal". Y no se le ocurra escupir en la comida de los niños para contagiarles.
-¡Mecachis!... Mi plan maquiavélico de exterminar infantes ha sido descubierto.
Y vuelves al trabajo:
-Jo, a hacer 60 tortillas de patatas.
Y regresas a casa del trabajo:
-ZzZZzzzzZZZzzzzzz
Y pasan los días del trabajo a casa. Haces la compra por internet, se te acumula la ropa sucia, tienes que cambiar las sábanas y el suelo comienza a tener una insana capa negruzco-verdosa:
-Debería limpiar... ZZzzzZZzzzzZZZzzzzzzz
Y para rematar el gozo, no tienes a nadie que te mime. Joooooo.
Primero te sube la fiebre:
-Mamá, ahí hay una señora que me habla.
-Hija, esa es la presentadora del telediario.
Después te da la vomitona:
-¿Cuándo he comido guisantes?
Más tarde se te cierra la garganta y no puedes ni beber agua:
-Está usted deshidratada, vamos a ponerle un gotero...
Una mañana te despiertas escupiendo sangre y te llevan a urgencias (otra vez) porque no para de manar de tu garganta.
-Tiene que hacer gárgaras con agua oxigenada rebajada.
-Puaaags... Al menos tiene descuento.
Y un buen día pasa la fiebre, la inflamación de garganta, la vomitona y demás síntomas:
-No me puedo mover... ¡Enfermera, que me muero!
Es entonces, cuando no puedes con tu alma, cuando te llaman del Tribunal Médico:
-Es usted una baga redomada que nos está quitando el dinero que tanto nos cuesta ahorrar, así que se va a volver al trabajo a hacer su vida "normal". Y no se le ocurra escupir en la comida de los niños para contagiarles.
-¡Mecachis!... Mi plan maquiavélico de exterminar infantes ha sido descubierto.
Y vuelves al trabajo:
-Jo, a hacer 60 tortillas de patatas.
Y regresas a casa del trabajo:
-ZzZZzzzzZZZzzzzzz
Y pasan los días del trabajo a casa. Haces la compra por internet, se te acumula la ropa sucia, tienes que cambiar las sábanas y el suelo comienza a tener una insana capa negruzco-verdosa:
-Debería limpiar... ZZzzzZZzzzzZZZzzzzzzz
Y para rematar el gozo, no tienes a nadie que te mime. Joooooo.
viernes, 31 de julio de 2009
Tohó, tohó...
Estoy malita. Muy malita...
-¡¡Enfermeeeraaaa!! ¡¡Que me mueeeeroooo!!
Eso, como era de esperar, ha degenerado en varias visitas a urgencias con sus respectivos pinchazos.
-¡¡Quiero que me devuelvan mi sangre!! 13 botes, que los tengo contados ¬_¬
Y en una de esas visitas, cuando no lograba bajar la fiebre de cuarenta, dos pelotas de pingpong habían sustituído a mis amígdalas impidiéndome hasta hablar y las náuseas se habían vuelto tan básicas como respirar, me encontré con la Enfermera Novata.
-Te voy a poner una vía. Será sólo un pinchacito.
-Uuuúmmm (traducción: Vale...)
-No te va a doler...
Decidió ponérmelo en la muñeca. Mala señal. Auuuuuuuuuu.
-Es sólo un momentito.
-¡¡AaaAAaaAAAAaayyyyy!!
De pronto, veo una aguja de vía partida en dos delante de mi, dirección al cubo de basura.
-Voy a vomitar...
Mi Señor Padre corrió raudo a por el mentado cubo para facilitarme la tarea, mientras la muchacha salía corriendo del box, sospechosamente pálida.
-Volveré cuando se le haya pasado...
Cinco minutos después, pude oírla de fondo. Voz temblorosa.
-¿Aún... sigue?
Y ya nunca más se supo de aquella Enfermera Novata. Compañeras veteranas, bajo protestas varias sobre la desorganización en plantilla y piropos directos a mi Señor Padre, me pusieron la vía muy bien puesta, se hicieron con nuevos tubos de sangre (jo, al menos que conviden) y me metieron primperán y paracetamol en vena (nunca mejor dicho).
Pero... Aún hoy me pregunto qué fue de la Enfermera Novata que me dejó marcada y sola con el bonito moretón a pecas en la muñeca, del que aún me dura el dolor y me trae su recuerdo. Todo un trabajo digno de los más selectos torturadores...
-¡¡Enfermeeeraaaa!! ¡¡Que me mueeeeroooo!!
Eso, como era de esperar, ha degenerado en varias visitas a urgencias con sus respectivos pinchazos.
-¡¡Quiero que me devuelvan mi sangre!! 13 botes, que los tengo contados ¬_¬
Y en una de esas visitas, cuando no lograba bajar la fiebre de cuarenta, dos pelotas de pingpong habían sustituído a mis amígdalas impidiéndome hasta hablar y las náuseas se habían vuelto tan básicas como respirar, me encontré con la Enfermera Novata.
-Te voy a poner una vía. Será sólo un pinchacito.
-Uuuúmmm (traducción: Vale...)
-No te va a doler...
Decidió ponérmelo en la muñeca. Mala señal. Auuuuuuuuuu.
-Es sólo un momentito.
-¡¡AaaAAaaAAAAaayyyyy!!
De pronto, veo una aguja de vía partida en dos delante de mi, dirección al cubo de basura.
-Voy a vomitar...
Mi Señor Padre corrió raudo a por el mentado cubo para facilitarme la tarea, mientras la muchacha salía corriendo del box, sospechosamente pálida.
-Volveré cuando se le haya pasado...
Cinco minutos después, pude oírla de fondo. Voz temblorosa.
-¿Aún... sigue?
Y ya nunca más se supo de aquella Enfermera Novata. Compañeras veteranas, bajo protestas varias sobre la desorganización en plantilla y piropos directos a mi Señor Padre, me pusieron la vía muy bien puesta, se hicieron con nuevos tubos de sangre (jo, al menos que conviden) y me metieron primperán y paracetamol en vena (nunca mejor dicho).
Pero... Aún hoy me pregunto qué fue de la Enfermera Novata que me dejó marcada y sola con el bonito moretón a pecas en la muñeca, del que aún me dura el dolor y me trae su recuerdo. Todo un trabajo digno de los más selectos torturadores...
domingo, 5 de abril de 2009
Murphy: "Volveré"
Decidí irme a Palma para ver a unos coleguillas de los que comenzaba a tener un considerable mono. Y es que dejar una adicción nunca fue fácil, y más si es de gente como ellos. Como no podía ser de otra manera, les propuse a Pinceldepelodemarta, Devil y Profe acompañarme en mi periplo ultramarino.
Palabrita, palabrita que sólo se lo ofrecí sólo a ellos y a nadie más. Que Murphy decidió invitarse solito haciendo gala de una caradura supina.
Al final, de los invitados, sólo pudo venir Devil
El por qué no los compro por internet es un asunto que queda entre el banco y yo, ¡grunt!
El precio se subía un poco más de lo que había mirado, pero es algo normal en estas fechas, todo el mundo viaja.
Quedé apartados los billetes para hacer cuentas y confirmarlos lo antes posible. Tenía 48 horas antes de que los anularan. Era sábado.
El lunes por la mañana, casi a primera hora, me llamó la señorita de la agencia para informarme de que la compañíaaereaX había anulado mi reserva antes de que pudiera confirmarla. Ella, muy amable y eficiente, había tratado de recuperarla, pero sólo consiguió una, la otra se subía cien euros más.
*Primer aviso.
Pasado el primer disgusto, decidimos tirar pa'lante con el viaje. Nada ni nadie iba a impedir que disfrutásemos de tan merecidas vacaciones.
El tren para Atocha llegó con retraso.
*Segundo aviso.
Luego, todo fue bien. A pesar del retraso llegué a tiempo a Sol, donde Devil y yo debíamos reunirnos para comprar algunas cosillas y comer. Maletas en ristre, sonrisa en la cara.
Ya en el metro, camino a la T4, al cruzar la puerta de acceso... Mi maleta decidió romperse muy bien rota, dejándome con las ruedas en la mano y el resto en el suelo.
*Tercer aviso.
Minutos más tarde, justo en las escaleras de bajada a la circular 6... Un tipo decidió meterle mano a Devil y, de paso, llevarse su cartera con toda su documentación y todo su dinero. Creo que nunca le había visto correr tan rápido, lástima que se le escapara.
*Cuarto aviso.
Alertados los seguratas de la manera pertinente, nos informan de que podemos poner la denuncia en la comisaría de Barajas, así que seguimos con nuestro viaje al más puro gusto de Odiseo, cruzando los dedos para que le permitieran viajar sin el DNI.
A Devil se le rompe la maleta.
Me bajo en la parada de metro que no toca. Murphy se baja conmigo y no le da tiempo a volverse a subir al tren tras de mi.
Llegamos a la T4.
Le damos esquinazo a Murphy.
Ponemos la denuncia. Facturamos las maletas y montamos en el avión.
¡¡Objetivo superado!!
Nota Informativa: Todo esto nos sirvió para descubir que en vuelos nacionales, si te roban el DNI y pones una denuncia, puedes viajar presentando esa denuncia en lugar del documento de identidad.
Palabrita, palabrita que sólo se lo ofrecí sólo a ellos y a nadie más. Que Murphy decidió invitarse solito haciendo gala de una caradura supina.
Al final, de los invitados, sólo pudo venir Devil
Es lo que tiene trabajar en organismos ajenos a la educación, que las vacaciones se reducen considerablemente
Miré por internet más o menos el precio que rondaban unos billetes de avión de ida y vuelta para esas fechas y a la agencia de viaje que me fui corriendoEl por qué no los compro por internet es un asunto que queda entre el banco y yo, ¡grunt!
El precio se subía un poco más de lo que había mirado, pero es algo normal en estas fechas, todo el mundo viaja.
Quedé apartados los billetes para hacer cuentas y confirmarlos lo antes posible. Tenía 48 horas antes de que los anularan. Era sábado.
El lunes por la mañana, casi a primera hora, me llamó la señorita de la agencia para informarme de que la compañíaaereaX había anulado mi reserva antes de que pudiera confirmarla. Ella, muy amable y eficiente, había tratado de recuperarla, pero sólo consiguió una, la otra se subía cien euros más.
*Primer aviso.
Pasado el primer disgusto, decidimos tirar pa'lante con el viaje. Nada ni nadie iba a impedir que disfrutásemos de tan merecidas vacaciones.
El tren para Atocha llegó con retraso.
*Segundo aviso.
Luego, todo fue bien. A pesar del retraso llegué a tiempo a Sol, donde Devil y yo debíamos reunirnos para comprar algunas cosillas y comer. Maletas en ristre, sonrisa en la cara.
Ya en el metro, camino a la T4, al cruzar la puerta de acceso... Mi maleta decidió romperse muy bien rota, dejándome con las ruedas en la mano y el resto en el suelo.
*Tercer aviso.
Minutos más tarde, justo en las escaleras de bajada a la circular 6... Un tipo decidió meterle mano a Devil y, de paso, llevarse su cartera con toda su documentación y todo su dinero. Creo que nunca le había visto correr tan rápido, lástima que se le escapara.
*Cuarto aviso.
Alertados los seguratas de la manera pertinente, nos informan de que podemos poner la denuncia en la comisaría de Barajas, así que seguimos con nuestro viaje al más puro gusto de Odiseo, cruzando los dedos para que le permitieran viajar sin el DNI.
A Devil se le rompe la maleta.
Me bajo en la parada de metro que no toca. Murphy se baja conmigo y no le da tiempo a volverse a subir al tren tras de mi.
Llegamos a la T4.
Le damos esquinazo a Murphy.
Ponemos la denuncia. Facturamos las maletas y montamos en el avión.
¡¡Objetivo superado!!
Nota Informativa: Todo esto nos sirvió para descubir que en vuelos nacionales, si te roban el DNI y pones una denuncia, puedes viajar presentando esa denuncia en lugar del documento de identidad.
martes, 10 de marzo de 2009
Azúcar
Abrió los ojos en la negrura de su cuarto. El dolor de cabeza había menguado notoriamente y una imperiosa necesidad biológica comenzó a azuzarla para salir de su cama.
-Aaaazúuuucaaaar.
Gimió Medias con voz cavernosa mientras se arrastraba por el suelo de su cuarto.
-Aaaaazúuuuucaaaaar.
Se coló por la rendija de la puerta y descendió como neblina sinuosa las escaleras que la separaban de la cocina. La boca segregando saliva en cascada cuando divisó la caja de cartón recipiente del fruto de su deseo. Se alzó magnífica ante ella, asomando la enorme nariz al interior para encontrar... ¡Tan solo las migas!
- ¡Nooooooo!
Exclamó alarmada, clavando a la perfección el famoso "Grito de Munch". Fue entonces cuando una silueta alta llamó su atención. Se giró hacia ella, viendo con absoluto pavor cómo su padre se comía la última rosquilla con ansia corrupia y gula melosa.
-¡No quedan roscas de alfajor!
Triste, decepcionada, comenzó entonces la búsqueda por sus zulos personales de golosinas variadas. Ni galletas, ni bizcochos, ni helado, ni... Nada, no había nada. La cocina patas arriba, el bolso del revés.
- Hay que ir a la compra. ¡No quedan dulces!
Pero PapáCigüeña estaba acostumbrado a sus lamentaciones y siguió en su particular mundo privado sin escucharla apenas.
-¡¡No quedan dulces!!
Exclamó nuevamente, gesticulando ostentosamente con las manos para tratar de llamar la atención sobre la urgencia de sus palabras.
JimenaNena siguió tomándose su zumo de piña sin mediar palabra.
Dignamente, Medias optó por pasar el mono como una machota. Se sentó frente al ordenador, dispuesta a escribir un nuevo capítulo de la abandonada novela. La conversación por "sistema de mensajería instantánea X" no tardó en llegar.
Noooo teeeeengo duuuulceeeees.
Tecleaba a cualquier contacto que quisiera leerla.
Buaaaaa, buaaaaa, buaaaaaaaaaaaaaa. No tengo dulceeeeeees.
El Profe se prestó raudo a ir a por ellos, pero la distancia que los separaba hacía imposible la entrega a corto plazo. Y es que cruzarse la Península en cinco minutos aún no era posible más que en sueños y películas de distintos presupuestos.
¡Maldita ciencia ficción y sus falsas esperanzas!
Un yogur sabor coco, diez caramelos de cereza y dos figuritas de mazapán caducas con cierto regustillo a naftalina después, Medias se fue a dormir.
Aquella noche tuvo un sueño maravilloso. Un sueño en el que paseaba por un país de chocolate y gominola, donde las tartas eran gratis...
Despertó, esperanzada en que ese día sí sería un día de ir a la compra pedorra. Pero las provisiones de alimentos básicos seguían siendo abundantes y sus señores padres no parecían poseer el más mínimo ápice goloso.
Segura que PapáCigüeña ha comido chocolate en el trabajo.
Pensó nuestra querida Medias, mientras esperaba paciente y digna, sobre todo muy digna, a que el mono pasara solo.
Y entonces, sin previo aviso, se le encendió la bombillita. O más que la bombillita, fue un árbol de navidad con estrella en la punta, espumillón, figuritas de angelotes moñas y bolas de las que cazan los gatos porque brillan y, además, botan.
Corrió al congelador, abrió el último cajón y sacó las bolsas de guisantes y zanahorias. Allí, en el fondo, escondidas de ojos golosos, estaban sus reservas para emergencias, esperando ser redescubiertas y empleadas.
Sonó música celestial. Música épica. Música de Bollywood con coreografía incluída. Música de peli de serie B y toda clase de músicas habidas y por haber. Una misteriosa luz llena de chirivitas cayó en cascada sobre ella, iluminando la escena y deteniendo el tiempo en aquel instante feliz y perfecto.
Medias tomó con suma reverencia uno de los preciados manjares y lo introdujo en el microondas sobre un plato.
Chocolate derretido, hojaldre calentito... Aquella napolitana le supo a gloria, saciando su mono... De momento.
-Aaaazúuuucaaaar.
Gimió Medias con voz cavernosa mientras se arrastraba por el suelo de su cuarto.
-Aaaaazúuuuucaaaaar.
Se coló por la rendija de la puerta y descendió como neblina sinuosa las escaleras que la separaban de la cocina. La boca segregando saliva en cascada cuando divisó la caja de cartón recipiente del fruto de su deseo. Se alzó magnífica ante ella, asomando la enorme nariz al interior para encontrar... ¡Tan solo las migas!
- ¡Nooooooo!
Exclamó alarmada, clavando a la perfección el famoso "Grito de Munch". Fue entonces cuando una silueta alta llamó su atención. Se giró hacia ella, viendo con absoluto pavor cómo su padre se comía la última rosquilla con ansia corrupia y gula melosa.
-¡No quedan roscas de alfajor!
Triste, decepcionada, comenzó entonces la búsqueda por sus zulos personales de golosinas variadas. Ni galletas, ni bizcochos, ni helado, ni... Nada, no había nada. La cocina patas arriba, el bolso del revés.
- Hay que ir a la compra. ¡No quedan dulces!
Pero PapáCigüeña estaba acostumbrado a sus lamentaciones y siguió en su particular mundo privado sin escucharla apenas.
-¡¡No quedan dulces!!
Exclamó nuevamente, gesticulando ostentosamente con las manos para tratar de llamar la atención sobre la urgencia de sus palabras.
JimenaNena siguió tomándose su zumo de piña sin mediar palabra.
Dignamente, Medias optó por pasar el mono como una machota. Se sentó frente al ordenador, dispuesta a escribir un nuevo capítulo de la abandonada novela. La conversación por "sistema de mensajería instantánea X" no tardó en llegar.
Noooo teeeeengo duuuulceeeees.
Tecleaba a cualquier contacto que quisiera leerla.
Buaaaaa, buaaaaa, buaaaaaaaaaaaaaa. No tengo dulceeeeeees.
El Profe se prestó raudo a ir a por ellos, pero la distancia que los separaba hacía imposible la entrega a corto plazo. Y es que cruzarse la Península en cinco minutos aún no era posible más que en sueños y películas de distintos presupuestos.
¡Maldita ciencia ficción y sus falsas esperanzas!
Un yogur sabor coco, diez caramelos de cereza y dos figuritas de mazapán caducas con cierto regustillo a naftalina después, Medias se fue a dormir.
Aquella noche tuvo un sueño maravilloso. Un sueño en el que paseaba por un país de chocolate y gominola, donde las tartas eran gratis...
Despertó, esperanzada en que ese día sí sería un día de ir a la compra pedorra. Pero las provisiones de alimentos básicos seguían siendo abundantes y sus señores padres no parecían poseer el más mínimo ápice goloso.
Segura que PapáCigüeña ha comido chocolate en el trabajo.
Pensó nuestra querida Medias, mientras esperaba paciente y digna, sobre todo muy digna, a que el mono pasara solo.
Y entonces, sin previo aviso, se le encendió la bombillita. O más que la bombillita, fue un árbol de navidad con estrella en la punta, espumillón, figuritas de angelotes moñas y bolas de las que cazan los gatos porque brillan y, además, botan.
Corrió al congelador, abrió el último cajón y sacó las bolsas de guisantes y zanahorias. Allí, en el fondo, escondidas de ojos golosos, estaban sus reservas para emergencias, esperando ser redescubiertas y empleadas.
Sonó música celestial. Música épica. Música de Bollywood con coreografía incluída. Música de peli de serie B y toda clase de músicas habidas y por haber. Una misteriosa luz llena de chirivitas cayó en cascada sobre ella, iluminando la escena y deteniendo el tiempo en aquel instante feliz y perfecto.
Medias tomó con suma reverencia uno de los preciados manjares y lo introdujo en el microondas sobre un plato.
Chocolate derretido, hojaldre calentito... Aquella napolitana le supo a gloria, saciando su mono... De momento.
Fin.
jueves, 25 de diciembre de 2008
Medias Cocinillas y el Misterio del Pollo
Era por la mañana temprano...
Bueno, muy temprano no. Realmente era por la medio día temprano.
Medias Cocinillas estaba cantando entre sartenes y vitrocerámicas cuando encontró un pollo en su frigorífico.
¿Qué puedo hacer con él?
Pensó ilusionada ante tan inesperado manjar.
¡Ya sé! ¡Lo meteré en la "cocote" con patatitas y limón!
Encendió el horno para que se fuera caldeando y comenzó con la limpieza del ave.
Mientras tanto, JimenaNena preparaba un rico paté al lado de su hija. Extractor, vitrocerámica, horno y radiador sobrepasaron el límite permitido de gasto energético y la caja de fusibles decidió saltar.
Ambas se miraron y, mientras JimenaNena iba a lidiar con los interruptores, Medias apagó el radiador.
Poco después, el pollo estaba listo para ser introducido al horno. Allí que entró. Dos horitas y media de cocción, horno apagado y el pobre animalito fue abandonado en la gruta para que se enfriara lentamente. Poco después la mente de Medias se centró tanto en comprimir en una sola maleta lo que llenaba tres, que lo desterró de sus pensamientos por completo.
Llegó la hora de ir a casa de ReinaMora para la reunión familiar de Noche Buena y entonces se acordó: Rico, rico y frió. Justo en buenas condiciones para ser transportado...
Abrió la cocote.
Vio un pollo crudo.
Lo tocó con el dedito para asegurarse.
Tocó un pollo crudo.
Dos horas de cocción. Pollo crudo.
Los engranajes en su cerebrito chirriaron dolorosamente. El horno estaba caliente cuando metió el pollo...
PD: El ave fue introducido a la mañana siguiente en el horno y, esta vez, sí que quedó cocinado. Pero luchó con todas sus fuerzas hasta los últimos segundos de vida y más allá. Al abrir el horno, la peste a podrido hizo historia. Libre hasta el final... E incomible.
Bueno, muy temprano no. Realmente era por la medio día temprano.
Medias Cocinillas estaba cantando entre sartenes y vitrocerámicas cuando encontró un pollo en su frigorífico.
¿Qué puedo hacer con él?
Pensó ilusionada ante tan inesperado manjar.
¡Ya sé! ¡Lo meteré en la "cocote" con patatitas y limón!
Encendió el horno para que se fuera caldeando y comenzó con la limpieza del ave.
Mientras tanto, JimenaNena preparaba un rico paté al lado de su hija. Extractor, vitrocerámica, horno y radiador sobrepasaron el límite permitido de gasto energético y la caja de fusibles decidió saltar.
Ambas se miraron y, mientras JimenaNena iba a lidiar con los interruptores, Medias apagó el radiador.
Poco después, el pollo estaba listo para ser introducido al horno. Allí que entró. Dos horitas y media de cocción, horno apagado y el pobre animalito fue abandonado en la gruta para que se enfriara lentamente. Poco después la mente de Medias se centró tanto en comprimir en una sola maleta lo que llenaba tres, que lo desterró de sus pensamientos por completo.
Llegó la hora de ir a casa de ReinaMora para la reunión familiar de Noche Buena y entonces se acordó: Rico, rico y frió. Justo en buenas condiciones para ser transportado...
Abrió la cocote.
Vio un pollo crudo.
Lo tocó con el dedito para asegurarse.
Tocó un pollo crudo.
Dos horas de cocción. Pollo crudo.
Los engranajes en su cerebrito chirriaron dolorosamente. El horno estaba caliente cuando metió el pollo...
PD: El ave fue introducido a la mañana siguiente en el horno y, esta vez, sí que quedó cocinado. Pero luchó con todas sus fuerzas hasta los últimos segundos de vida y más allá. Al abrir el horno, la peste a podrido hizo historia. Libre hasta el final... E incomible.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Fetichismos varios
No sé para qué la querrá, si ya se la conté. Pero, tal y como le prometí a Mowglie, escribo una anecdotilla que me sucedió en la anterior edición del Mercado Medieval.
Ahí va:
Aún estaban instalando los puestos del mercado, acababan de llegar. Pero yo ya les tenía echado el ojo desde el año anterior, así que allí que fui, al chiringuito de las ropas y armas. Todo a medio poner.
¡Qué bonito todo! ¡Qué bien trabajado!
Entonces lo vi... Me miró... Era largo y negro, taaaaaan bonitooooo. No pude resistirme. Como había de varios tamaños, comencé a interrogar al vendedor sobre la relación "estatura del usuario / elemento de cuero". Por lo visto no había cánones, así que me compré el más largo, porque me gustaba más, porque yo lo valgo.
¡Qué ilusión, mi primer látigo! ¡Ya podía hacer de Indiana Jones!
Antes de pagar, el hombre sonríe.
- Yo quiero una novia como tú.
Miro el látigo, luego al hombre.
- Esto... No voy a emplearlo con ánimos fetichistas ni nada de eso, que no me mola ir pegando en pleno arrebato pasional.
No lo vi demasiado convencido. Creo que eso de ir de negro y con camisetas algo raras te quita credibilidad en estos asuntos.
Tres días después, cuando ya cerraban...
Compramos una réplica de una flecha perforante para una amiga y la llevaba yo tan tranquila en la mano, de puesto en puesto, cuando, al acercarme para ver las armas de ahí otra vez...
-Tú eres la chica que me compró el látigo el primer día, ¿no?
Ups, aún se acordaba de mi.
Tranquila, Medias, que ya sabes que estás wenorra y vas arrasando, tú trata de no romperle su corazoncito.
-Si, la misma que viste y calza.
Mira la flecha. Abre mucho los ojos...
-¡Te estás haciendo un arsenal!
-Que no, que no, ¡que es para una amiga!
Espero que no se acuerde este año de mi, porque pienso comprarme un arco.
Ahí va:
Aún estaban instalando los puestos del mercado, acababan de llegar. Pero yo ya les tenía echado el ojo desde el año anterior, así que allí que fui, al chiringuito de las ropas y armas. Todo a medio poner.
¡Qué bonito todo! ¡Qué bien trabajado!
Entonces lo vi... Me miró... Era largo y negro, taaaaaan bonitooooo. No pude resistirme. Como había de varios tamaños, comencé a interrogar al vendedor sobre la relación "estatura del usuario / elemento de cuero". Por lo visto no había cánones, así que me compré el más largo, porque me gustaba más, porque yo lo valgo.
¡Qué ilusión, mi primer látigo! ¡Ya podía hacer de Indiana Jones!
Antes de pagar, el hombre sonríe.
- Yo quiero una novia como tú.
Miro el látigo, luego al hombre.
- Esto... No voy a emplearlo con ánimos fetichistas ni nada de eso, que no me mola ir pegando en pleno arrebato pasional.
No lo vi demasiado convencido. Creo que eso de ir de negro y con camisetas algo raras te quita credibilidad en estos asuntos.
Tres días después, cuando ya cerraban...
Compramos una réplica de una flecha perforante para una amiga y la llevaba yo tan tranquila en la mano, de puesto en puesto, cuando, al acercarme para ver las armas de ahí otra vez...
-Tú eres la chica que me compró el látigo el primer día, ¿no?
Ups, aún se acordaba de mi.
Tranquila, Medias, que ya sabes que estás wenorra y vas arrasando, tú trata de no romperle su corazoncito.
-Si, la misma que viste y calza.
Mira la flecha. Abre mucho los ojos...
-¡Te estás haciendo un arsenal!
-Que no, que no, ¡que es para una amiga!
Espero que no se acuerde este año de mi, porque pienso comprarme un arco.
viernes, 24 de octubre de 2008
Una pregunta
Hora.................. 14:00
Lugar................. Vestuarios del curro
Ese día salía antes del trabajo. Estaba tan feliz cambiándome el uniforme por la ropa de calle, cuando una compañera se me acerca.
-Te voy a hacer una pregunta.
Hablaba seria. ¿Qué querría?
-Dime.
-Tú... ¿eres heavy, no?
-Eeeps...
Pienso rápido. ¿Cómo habrá llegado a esa conclusión? Disimula...
-Bueeeno, me gusta el heavy, pero sólo lo soy un poquito... ¿Por qué?
-No, por el look que llevas.
Me miro. Ese día me había puesto vaqueros llenos de bolsillos, una camiseta negra con cremalleras y un abrigo negro con coderas, de esos de motero. Bueeeno, menos mal que no llevaba las muñequeras de cuero.
-Ejem... Si, un poco lo es...
¡Mecachis! Otra vez me falló el disfraz.
Lugar................. Vestuarios del curro
Ese día salía antes del trabajo. Estaba tan feliz cambiándome el uniforme por la ropa de calle, cuando una compañera se me acerca.
-Te voy a hacer una pregunta.
Hablaba seria. ¿Qué querría?
-Dime.
-Tú... ¿eres heavy, no?
-Eeeps...
Pienso rápido. ¿Cómo habrá llegado a esa conclusión? Disimula...
-Bueeeno, me gusta el heavy, pero sólo lo soy un poquito... ¿Por qué?
-No, por el look que llevas.
Me miro. Ese día me había puesto vaqueros llenos de bolsillos, una camiseta negra con cremalleras y un abrigo negro con coderas, de esos de motero. Bueeeno, menos mal que no llevaba las muñequeras de cuero.
-Ejem... Si, un poco lo es...
¡Mecachis! Otra vez me falló el disfraz.
sábado, 18 de octubre de 2008
Manadas

Nombre: Papá Cigüeña
Apodos: "Señor Diablo"
Estatus: Padre
Aficiones: Aikido, kárate, antiguo lector de comics Marvel, películas japonesas, películas de comics, películas con tiros...
Nombre: Jimena nena
Apodos: "Doña Sol", "Paparranaca"
Estatus: Madre, malcriadora oficial de felinos
Aficiones: Chatear, escribir, dibujar...

Nombre: Blanco Nacarino
Apodos: "Helie"
Estatus: Hija, alfa felina
Aficiones: Ilustración, narración, rol, literatura, películas, chatear, vivir como un gato.
Apodos: "Lupita bonita", "Pesada"
Estatus: Consentida, recibidora oficial
Aficiones: Juntar a los miembros de la manada en un mismo cuarto, maullar hasta la desesperación, ser acariciada, estar encima de la alfa, seguir a la madre cuando arregla la casa, dormir, ser cepillada.
Nombre: Kiu
Apodos: "Tuerto", "Kikiubonito", "Gordo", "Gordito"
Estatus: Recibidor de mimos en general, asustadizo oficial
Aficiones: Dormir, esconderse de los desconocidos, dormir, dejarse cepillar, dormir, palitos de cangrejo, dormir, acechar al pez del estanque y dormir más.
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