"Es muy difícil trabajar el chocolate. Más difícil es hacer que algo con chocolate quede malo."
Sólo había que seguir unos sencillos pasos para disfrutar de unos exquisitos bombones caseros. Nada que a una cocinera experimentada como yo pudiera resistírsele:
1. Se funde el chocolate al baño maría.
Cogí un par de ollas de distinto tamaño. Llené de agua la más grande y metí la más pequeña dentro. Luego rebusqué por la casa todas las tabletas de chocolate, chocolatinas y demás delicias que había ido acumulando en el frigorífico gracias a Camicaimán. Las partí y aquello comenzó a derretirse.
2. Se forran los moldes para bombones con una capa del chocolate fundido.
Con un pincel para repostería fui forrando los moldes, cuidando que quedaran bien cubiertos.
No había llegado al cuarto cuando el chocolate empezó a adquirir una textura un tanto... Peculiar. Parecía que se había desecado de pronto y quería volver a ser polvo para el desayuno.
3. Meter los moldes en el frigorífico unos minutos para que se solidifique.
Agarré un brick de leche y se lo añadí al chocolate ahora en polvo.
¡Zas! ¡Zas! ¡No muerdas, maldito!
A golpe de varilla lo fui domando.
4. Se forran de nuevo los moldes para darle más consistencia al bombón.
Como eso estaba demasiado líquido, agarré un tarro de margarina y se lo añadí también, para que al enfriarse aquello se solidificara.
5. Introducir el relleno deseado.
Para asegurarme le agregué también el bote de nocilla de dos sabores que atesoraba para las tortitas americanas que pensaba cocinar algún día para desayunar.
6. Rellenar del todo con chocolate fundido para terminar.
Su textura peculiar no parecía mejorar. Agarré la caja de cereales de arroz inflado con chocolate y se los agregué. Luego molí almendras y avellanas y también se las agregué.
¡Plas! ¡Plas! ¡No podrás conmigo! ¡No! ¡No salgas de la cazuela!
7. Meter los moldes en el frigorífico hasta que se solidifiquen los bombones por completo.
Lo aparté del fuego y me quedé mirándolo varilla en mano. La lucha había sido dura, creo que hasta me mordió en algún momento. ¡Pero ya estaba muerto y bien remuerto! Sólo me quedó coger un par de cucharas y darle forma de croquetas a la masa informe.
¡Cuando se enfriaron estaban buenos! Deconstruídos, con forma de boñiga y bicolores, ¡pero ricos.!
viernes, 4 de marzo de 2011
lunes, 7 de febrero de 2011
Habitación doble... ¿Sólos o compartida?
"La vida te da sorpresas. Sorpresas te da la vida..."
Mi escapada preferida siempre es a Lisboa. Me enamoró desde la primera vez que pisé su empedrado y siempre que puedo recorro sus calles. Alguien dijo alguna vez, no recuerdo quién, que el día que me perdieran deberían buscarme en Lisboa.
En cada viaje descubro algo nuevo; en esta ocasión, el bar con los mejores caipirinhas del mundo mundial. Nos presentó Camicaimán, culpable de más delitos tales como que me apuntara al gimnasio, que pase nada de tiempo en casa, fotografiarme más a menudo de lo que permito y otros menores relacionados con su suma maldad.
Y a Lisboa que nos fuimos los dos, hotelito de lujo por un buen precio, fin de semana largo por delante y tres cámaras de fotos (sin contar con los móviles, jijijijiji).
La habitación era estupenda, con ventanales, cuarto de baño 5 estrellas, minibar, albornoz... Y la peazocama.
-¡Uoooo, una cama grande!
Rauda me tiré en ella para probarla. Era una cama cariñosa, te acurrucaba y susurraba cosas bonitas al oído, conduciéndote al maravilloso mundo de los sueños... Y claro, la carne es débil, el viaje largo... Que nos pusimos a imitar a la marmota común, remoloneando y regodeándonos en nuestra pereza.
-Deberíamos ponernos en marcha...
-Psé...
-Y aprovechar el día...
-Psé...
-¡Uys! ¡Qué oscuro está esto!
Camicaimán y yo nos miramos. La puerta al abrirse nos había parecido la de los vecinos, pero esa voz estaba muy dentro del cuarto. En un segundo me puse en pie de un salto, reaccionando a tiempo mientras asomaba la nariz por detrás de la esquina del baño.
-¿Hola?
-¡Uy!
-Esto... Estais en nuestro cuarto.
-Anda, ¿también sois españoles?
-Eh... Si.
Se hizo el silencio.
-Mejor vamos a recepción a ver qué ha pasado.
-Vale. Pues... Suerte.
Volví a la cama, desabrochándome de nuevo el cinturón y a punto de reírme.
-Menos mal que no han entrado mientras hacíamos cochinadas. Eso sí que habría sido un corte de rollo.
Segundos después sonó el teléfono. Llamaban de recepción disculpándose por el pequeño fallo. Creo que si me hubiera hecho la ofendida habría podido sacarles el desayuno gratis.
¡Mecachis!
Después de eso decidimos darle uso a la caja fuerte. Sólo por si acaso volvíamos y nos encontrábamos a otra pareja probándose nuestra ropa interior.
Mi escapada preferida siempre es a Lisboa. Me enamoró desde la primera vez que pisé su empedrado y siempre que puedo recorro sus calles. Alguien dijo alguna vez, no recuerdo quién, que el día que me perdieran deberían buscarme en Lisboa.
En cada viaje descubro algo nuevo; en esta ocasión, el bar con los mejores caipirinhas del mundo mundial. Nos presentó Camicaimán, culpable de más delitos tales como que me apuntara al gimnasio, que pase nada de tiempo en casa, fotografiarme más a menudo de lo que permito y otros menores relacionados con su suma maldad.
Y a Lisboa que nos fuimos los dos, hotelito de lujo por un buen precio, fin de semana largo por delante y tres cámaras de fotos (sin contar con los móviles, jijijijiji).
La habitación era estupenda, con ventanales, cuarto de baño 5 estrellas, minibar, albornoz... Y la peazocama.
-¡Uoooo, una cama grande!
Rauda me tiré en ella para probarla. Era una cama cariñosa, te acurrucaba y susurraba cosas bonitas al oído, conduciéndote al maravilloso mundo de los sueños... Y claro, la carne es débil, el viaje largo... Que nos pusimos a imitar a la marmota común, remoloneando y regodeándonos en nuestra pereza.
-Deberíamos ponernos en marcha...
-Psé...
-Y aprovechar el día...
-Psé...
-¡Uys! ¡Qué oscuro está esto!
Camicaimán y yo nos miramos. La puerta al abrirse nos había parecido la de los vecinos, pero esa voz estaba muy dentro del cuarto. En un segundo me puse en pie de un salto, reaccionando a tiempo mientras asomaba la nariz por detrás de la esquina del baño.
-¿Hola?
-¡Uy!
-Esto... Estais en nuestro cuarto.
-Anda, ¿también sois españoles?
-Eh... Si.
Se hizo el silencio.
-Mejor vamos a recepción a ver qué ha pasado.
-Vale. Pues... Suerte.
Volví a la cama, desabrochándome de nuevo el cinturón y a punto de reírme.
-Menos mal que no han entrado mientras hacíamos cochinadas. Eso sí que habría sido un corte de rollo.
Segundos después sonó el teléfono. Llamaban de recepción disculpándose por el pequeño fallo. Creo que si me hubiera hecho la ofendida habría podido sacarles el desayuno gratis.
¡Mecachis!
Después de eso decidimos darle uso a la caja fuerte. Sólo por si acaso volvíamos y nos encontrábamos a otra pareja probándose nuestra ropa interior.
domingo, 26 de diciembre de 2010
Según contrato.
Antes de nada debo poner en antecedentes a cualquiera que pudiera estar leyendo esto:
A finales de verano, y tras un viaje por media península que ya narraré en otra ocasión, me alquilé un pisito de soltera. Era pequeñino, con mucha luz y de temperatura perfecta para pasar los últimos meses estivales.
Nada más asomar la nariz el otoño llegaron dos nuevos inquilinos sin que les invitara ni nada, así, por la cara: El frío y la humedad hicieron presencia, instalándose sin pagar su parte del alquiler, dejando pasar el viento helado por las ranuras de las ventanas, robándome la manta, apagando el radiador... La convivencia se tornó insoportable y decidí volver a casapapis por Navidad.
Comienzo a sospechar que fue mi abuela quien les dio la llave: "Si al menos te echaras novio..."
Pues bien, como estipulaba el contrato debía dejar el piso en las mismas condiciones que lo encontré. Tal cual. Bajo pena de quedarme sin fianza.
Me arremangué bien el jersey. Tirité. Me bajé de nuevo las mangas y me dispuse a guarrear y romper para que quedara exactamente igual.
Estaba dispuesta, muy dispuesta... ¡Más que dispuesta, entusiasmada! Escribí una lista y todo:
1º Microondas:
-Agarré un plato con un filete y abrí la puerta con la clara intención de meterlo ahí, sin tapar ni nada, para que se incrustara por las paredes y hubiera que fregar a nanax. Entonces el labio comenzó a temblarme y mi mano, en un acto de rebeldía, tiró el filete a la basura.
¡Aaaaah, no! ¡Eso sí que no! ¡Una será lo que sea, pero no es una guarra!
2º Lacosaesademetalquehayentrelaencimeraylapared, que sólo sirve para acumular guarrería si está mal sellada:
- Frustrado el primer punto, miré la lista y agarré un destornillador. Incluso había conseguido la roñina en una ardua tarea de recolecta callejera para introducirla por los puntos en los que le faltaba silicona. Pero cuando miré la esquinera que había reparado yo solita, sin ayuda de nadie, como una mayor... Que no pude, oye. Que me miró con ojitos y ya fui incapaz de volver a romperla. ¡Jo!
3º Tapa del váter:
- Como ya tenía el destornillador en la mano caminé a grandes zancadas hasta el cuarto de baño con la firme intención de cambiar la tapa nueva de los chinos por la vieja y rota.
Lo malo es que ya había tirado la vieja.
Y que, total, esa era de los chinos.
Y estaba adaptada al tamaño de culo pequeño.
Si seguramente sería radiactiva y todo...
4º Frigorífico:
- Em... Si es que está tan limpito... Y huele tan bien a vinagre...
6º Balda del armario bajo los fogones:
- Con lo mona que está ahí ella, colocada sobre sus soportes en vez de contra la pared...
7º Suelos:
- ¡Eso sí que lo hice! ¡Ole yo! ¡Pero qué maligna que soy! Agarré la fregona y los quedé tan brillantes como el oro. Muajajajajajá, ¡así aprenderán!
Esto... Algo no me cuadra.
A finales de verano, y tras un viaje por media península que ya narraré en otra ocasión, me alquilé un pisito de soltera. Era pequeñino, con mucha luz y de temperatura perfecta para pasar los últimos meses estivales.
Nada más asomar la nariz el otoño llegaron dos nuevos inquilinos sin que les invitara ni nada, así, por la cara: El frío y la humedad hicieron presencia, instalándose sin pagar su parte del alquiler, dejando pasar el viento helado por las ranuras de las ventanas, robándome la manta, apagando el radiador... La convivencia se tornó insoportable y decidí volver a casapapis por Navidad.
Comienzo a sospechar que fue mi abuela quien les dio la llave: "Si al menos te echaras novio..."
Pues bien, como estipulaba el contrato debía dejar el piso en las mismas condiciones que lo encontré. Tal cual. Bajo pena de quedarme sin fianza.
Me arremangué bien el jersey. Tirité. Me bajé de nuevo las mangas y me dispuse a guarrear y romper para que quedara exactamente igual.
Estaba dispuesta, muy dispuesta... ¡Más que dispuesta, entusiasmada! Escribí una lista y todo:
1º Microondas:
-Agarré un plato con un filete y abrí la puerta con la clara intención de meterlo ahí, sin tapar ni nada, para que se incrustara por las paredes y hubiera que fregar a nanax. Entonces el labio comenzó a temblarme y mi mano, en un acto de rebeldía, tiró el filete a la basura.
¡Aaaaah, no! ¡Eso sí que no! ¡Una será lo que sea, pero no es una guarra!
2º Lacosaesademetalquehayentrelaencimeraylapared, que sólo sirve para acumular guarrería si está mal sellada:
- Frustrado el primer punto, miré la lista y agarré un destornillador. Incluso había conseguido la roñina en una ardua tarea de recolecta callejera para introducirla por los puntos en los que le faltaba silicona. Pero cuando miré la esquinera que había reparado yo solita, sin ayuda de nadie, como una mayor... Que no pude, oye. Que me miró con ojitos y ya fui incapaz de volver a romperla. ¡Jo!
3º Tapa del váter:
- Como ya tenía el destornillador en la mano caminé a grandes zancadas hasta el cuarto de baño con la firme intención de cambiar la tapa nueva de los chinos por la vieja y rota.
Lo malo es que ya había tirado la vieja.
Y que, total, esa era de los chinos.
Y estaba adaptada al tamaño de culo pequeño.
Si seguramente sería radiactiva y todo...
4º Frigorífico:
- Em... Si es que está tan limpito... Y huele tan bien a vinagre...
6º Balda del armario bajo los fogones:
- Con lo mona que está ahí ella, colocada sobre sus soportes en vez de contra la pared...
7º Suelos:
- ¡Eso sí que lo hice! ¡Ole yo! ¡Pero qué maligna que soy! Agarré la fregona y los quedé tan brillantes como el oro. Muajajajajajá, ¡así aprenderán!
Esto... Algo no me cuadra.
viernes, 4 de junio de 2010
Carta a la moda.
"Las mujeres de verdad tienen curvas."
A la atención de los señores diseñadores de moda:
Antes que nada, permítanme felicitarles por la ardua tarea que supone, a día de hoy, realizar su trabajo.
Sé bien sobrada que los impedimentos que se interponen entre su ideal de perfección artística son muchos y variados, cada día más imposibles de salvar. ¿Cómo no conocerlos? Yo misma soy una de esas cientos de mujeres que no han logrado adaptar sus formas al modelo de perfección que apenas unas decenas de privilegiadas han alcanzado.
Porque, para qué negarlo, la mayoría de las mujeres carecemos de ese androgismo recto para el que fueron diseñados sus trajes. Tenemos pecho, caderas, culo, cintura marcada, cartucheras... ¡Todo curvas bien pronunciadas! Y es que somos unas desconsideradas, sí señores, consintiendo que nuestra genética haga inútiles sus diseños.
Aquí una servidora, sin ir más lejos, buscaba un bikini para este verano. Sí, señores, a pesar de la barriga redondeada y la grasilla que tanto esfuerzo me ha costado acumular, decidí hace años lucir mis femeninas formas onduladas. ¡Todo un espanto para aquellas que lograron que su cintura mantuviera el mismo ancho que las caderas!. Un cuerpo que antaño podría haber sido adorado como diosa de la fertilidad y hoy en día no es más que un espanto a la vista de quienes de verdad entienden de mujeres. Sí, sí, me refiero a ustedes. ¿Quién si no nos podría conocer mejor que nosotras mismas?
Pero... ¡Ay de mi! ¡Pobre ilusa! Pensaba que encontraría algo adecuado al desdichado cuerpo con el que nací. Si es que soy débil, debería amoldarme, torturarme hasta alcanzar sus medidas estándares. Pero qué quieren que le haga, cogí cariño a mis lorzas.
Así que allí que me vi, probando y probando. Buscando y buscando. Y es que una es generosa de pecho, pero de cadera estrecha. Supuse que podría adquirir bragas y sujetador por separado... Craso error: La misma talla para arriba que para abajo. ¿Cómo pude pensar siquiera en encontrar algo adecuado a nosotras, simples blasfemas de la moda?
Así pues, opté por buscar en esos pseudotangas que se atan a la cadera, de modo que pudiera ajustar su forma ligeramente a la mía. Lo sé, lo sé... Los dioses castigaron mi insolencia. Llámenme antigua, o fuera de onda, pero considero que ese vello es necesario para evitar infecciones en nuestro delicado cuerpo y que, a lo sumo, las ingles debían ser las únicas en pasar por la cera.
La dependienta, muy amable pero igual de pagana, me comentó que todas las mujeres que iban a su tienda en busca de semejantes prendas tenían el mismo problema. ¡Incluso ella! Hablase con la mujer que hablase, todas sufrían del mismo mal. Insolentes, necias.
Sinceramente, les felicito por esa modestia de que hacen gala, señoras y señores diseñadores, porque las muchachitas jovencitas que sí quebrantan sus cuerpos al nuevo estilo no pueden gastar noventa euros en dos piezas de tela. ¡Se conforman con una imitación de mercadillo! ¡Qué descaro! ¿Cómo pueden seguir manteniendo sus empresas? ¿Cómo pueden no perder la fe en su trabajo? ¡Ni una queja de sus labios leí! ¡Cuánto arrojo! ¡Qué dedicación! Realmente felicidades, caballeros, por seguir contra viento y marea demostrándonos que somos nosotras las equivocadas. Enseñándonos que nuestros cuerpos imperfectos no merecen el honor de lucir sus creaciones.
Gracias, caballeros, muchas gracias.
A la atención de los señores diseñadores de moda:
Antes que nada, permítanme felicitarles por la ardua tarea que supone, a día de hoy, realizar su trabajo.
Sé bien sobrada que los impedimentos que se interponen entre su ideal de perfección artística son muchos y variados, cada día más imposibles de salvar. ¿Cómo no conocerlos? Yo misma soy una de esas cientos de mujeres que no han logrado adaptar sus formas al modelo de perfección que apenas unas decenas de privilegiadas han alcanzado.
Porque, para qué negarlo, la mayoría de las mujeres carecemos de ese androgismo recto para el que fueron diseñados sus trajes. Tenemos pecho, caderas, culo, cintura marcada, cartucheras... ¡Todo curvas bien pronunciadas! Y es que somos unas desconsideradas, sí señores, consintiendo que nuestra genética haga inútiles sus diseños.
Aquí una servidora, sin ir más lejos, buscaba un bikini para este verano. Sí, señores, a pesar de la barriga redondeada y la grasilla que tanto esfuerzo me ha costado acumular, decidí hace años lucir mis femeninas formas onduladas. ¡Todo un espanto para aquellas que lograron que su cintura mantuviera el mismo ancho que las caderas!. Un cuerpo que antaño podría haber sido adorado como diosa de la fertilidad y hoy en día no es más que un espanto a la vista de quienes de verdad entienden de mujeres. Sí, sí, me refiero a ustedes. ¿Quién si no nos podría conocer mejor que nosotras mismas?
Pero... ¡Ay de mi! ¡Pobre ilusa! Pensaba que encontraría algo adecuado al desdichado cuerpo con el que nací. Si es que soy débil, debería amoldarme, torturarme hasta alcanzar sus medidas estándares. Pero qué quieren que le haga, cogí cariño a mis lorzas.
Así que allí que me vi, probando y probando. Buscando y buscando. Y es que una es generosa de pecho, pero de cadera estrecha. Supuse que podría adquirir bragas y sujetador por separado... Craso error: La misma talla para arriba que para abajo. ¿Cómo pude pensar siquiera en encontrar algo adecuado a nosotras, simples blasfemas de la moda?
Así pues, opté por buscar en esos pseudotangas que se atan a la cadera, de modo que pudiera ajustar su forma ligeramente a la mía. Lo sé, lo sé... Los dioses castigaron mi insolencia. Llámenme antigua, o fuera de onda, pero considero que ese vello es necesario para evitar infecciones en nuestro delicado cuerpo y que, a lo sumo, las ingles debían ser las únicas en pasar por la cera.
La dependienta, muy amable pero igual de pagana, me comentó que todas las mujeres que iban a su tienda en busca de semejantes prendas tenían el mismo problema. ¡Incluso ella! Hablase con la mujer que hablase, todas sufrían del mismo mal. Insolentes, necias.
Sinceramente, les felicito por esa modestia de que hacen gala, señoras y señores diseñadores, porque las muchachitas jovencitas que sí quebrantan sus cuerpos al nuevo estilo no pueden gastar noventa euros en dos piezas de tela. ¡Se conforman con una imitación de mercadillo! ¡Qué descaro! ¿Cómo pueden seguir manteniendo sus empresas? ¿Cómo pueden no perder la fe en su trabajo? ¡Ni una queja de sus labios leí! ¡Cuánto arrojo! ¡Qué dedicación! Realmente felicidades, caballeros, por seguir contra viento y marea demostrándonos que somos nosotras las equivocadas. Enseñándonos que nuestros cuerpos imperfectos no merecen el honor de lucir sus creaciones.
Gracias, caballeros, muchas gracias.
sábado, 8 de mayo de 2010
A la caza de la errata.
"Lea atentamente las instrucciones de uso. En caso de duda, consulte con el diccionario."
Hoy os propongo un juego: La caza de la errata.
Sólo tenéis que leer el siguiente texto, transcrito al pie de la letra (salvo el nombre del producto), y contar cuántas erratas hay en total.
Fácil, ¿no?
"¡Enhorabuena por comprar las Tapasflustismegafashion! Las tapas son sencillas de usar, y crearánun cierre al vacío para sus alimentos duraderos y perecederos. Vd. podrá usar las tapas en cualquier de sus ACTUALES tazones, tzasas, latas o cacerolas. Sus alimentos permanecerán frescos durante más tiempo.
LEA TODAS LAS INSTRUCCIONES ANTES DE USAR EL PRODUCTO POR PRIMERA VEZ
Hoy os propongo un juego: La caza de la errata.
Sólo tenéis que leer el siguiente texto, transcrito al pie de la letra (salvo el nombre del producto), y contar cuántas erratas hay en total.
Fácil, ¿no?
"¡Enhorabuena por comprar las Tapasflustismegafashion! Las tapas son sencillas de usar, y crearánun cierre al vacío para sus alimentos duraderos y perecederos. Vd. podrá usar las tapas en cualquier de sus ACTUALES tazones, tzasas, latas o cacerolas. Sus alimentos permanecerán frescos durante más tiempo.
LEA TODAS LAS INSTRUCCIONES ANTES DE USAR EL PRODUCTO POR PRIMERA VEZ
- Antes de colocar la tapa solbre la pieze de vajilla que desea cerrar, asegúrese de que el borde de la misma esté limpio y libre de alimentos.
- Para cerrar al vacío, coloque la tapa sobre cuanlquier pieza de su vajilla y apriete firmemente el centro de la tapa. Para dejar fuera cualquier resto de aire, levante el borde de la tapa por un momento mientras la aprieta.
- Para abrir, sostenga la pieza de vajilla en una mano. Con la otra mano, coloque el dedo pulgar sobre la lengüeta y otro dedo debajo de la lengüeta, y apriete.
- Si después del uso el centro de la tapa (material de color claro) se arruga y no cierra bien, coloque su tapa Flustimegafashion debajo de un chorro de agua caliente. El material recuperará su aspecto original.
- No utilice las tapas en hornos ni en tostadoras. Si utiliza Vd. sus tapas Flustimegafashion están colocadas sueltas encima de la pieza de vajilla, y no cerrada al vacío.
Evite calentar las tapas por encima del punto de ebullición. Recalentar las tapas en exceso harán que el centro de la tapa se arruge y pierda su fuerza. Si la tapa se arruga y se vuelve floja, lávela en el lavavajillas (solo en la bandeja suoerior) o coloque la tapa bajo un chorro de agua caliente. La tapa recuperará su forma y firmeza original. - No use limpiadores abrasivos u objetos punzantes para limpiar las tapas.
- TapasFlustimegafashion no son el sustituto de un correcto almacenamiento de los alimentos. Asegúrese de rdfrigerar correctamente aquellos alimengtos que necsitan refrigeración."
martes, 9 de febrero de 2010
Año y medio de silencio
"Las Musas son como el viento, cuando cambia de dirección se marchan sin decir adiós."
El último dibujo que terminé fue en noviembre de 2008:
Danilo, un mago un tanto... Peculiar. Retrato de personaje para un conocido.
Tras éste llegaron varios proyectos que siempre dejaba a medias, falta de inspiración y ánimos. Parecía que mis musas, mis adoradas musas, se habían marchado en busca de nuevos amantes. Hasta que hace unas semanas, al fin, terminé uno de ellos, comenzado un fin de año de 2009 durante un viaje a los Pirineos:
¡Y ayer éste otro!
¡Han vuelto! ¡Yupiiiii!
¡Bienvenidas de nuevo!
El último dibujo que terminé fue en noviembre de 2008:
Danilo, un mago un tanto... Peculiar. Retrato de personaje para un conocido.Tras éste llegaron varios proyectos que siempre dejaba a medias, falta de inspiración y ánimos. Parecía que mis musas, mis adoradas musas, se habían marchado en busca de nuevos amantes. Hasta que hace unas semanas, al fin, terminé uno de ellos, comenzado un fin de año de 2009 durante un viaje a los Pirineos:
¡Y ayer éste otro!
¡Han vuelto! ¡Yupiiiii!
¡Bienvenidas de nuevo!
martes, 2 de febrero de 2010
Cancioncillas de la infancia.
Hoy me dio por recordar una obra de teatro a la que asistí con el colegio cuando era pequeña. Cantaban, entre narraciones, una serie de canciones populares que se me quedaron impresas en la mente.
Curioso cómo recordamos las cosas de pequeños, aún cuando tan sólo las escucháramos una sola vez.
(Al ser melodías populares no deberían tener Canon, ¿verdad?.)
MADRE ANOCHE EN LAS TRINCHERAS
Madre, anoche en las trincheras,
laralalá,
bajo el fuego y la metralla,
uhuhuuuh,
vi al enemigo correr,
laralalá,
la noche estaba cerrada,
uhuhuuuh.
Apunté con mi fusil,
laralalá,
al tiempo que disparaba,
uhuhuuuh;
una luz iluminó,
laralalá,
el rostro al que apuntaba,
uhuhuuuh.
Clavó su mirada en mí,
laralalá,
con su rostro ya vacío,
uhuhuuuh.
Sabes, madre, a quién maté,
laralalá,
aquel soldado enemigo,
uhuhuuuh.
Era mi amigo José,
laralalá,
compañero de la escuela,
uhuhuuuh,
con quien yo tanto jugué,
laralalá,
a soldados y a trincheras,
uhuhuuuh.
Ahora el juego era verdad,
laralalá,
y su cuerpo yace en tierra,
uhuhuuuh.
Madre, yo quiero morir,
laralalá,
ya estoy harto de esta guerra,
uhuhuuuh.
Y si te vuelvo a escribir,
laralalá,
tal vez lo haga desde el cielo,
uhuhuuuh.
Allí encontraré a José,
laralalá,
y jugaremos de nuevo,
uhuhuuuh.
Dos claveles en el cielo,
laralalá,
no se pueden marchitar,
uhuhuuuh;
dos amigos que se quieren,
laralalá,
no se pueden separar,
uhuhuuuh.
AMIGO FÉLIX
Curioso cómo recordamos las cosas de pequeños, aún cuando tan sólo las escucháramos una sola vez.
(Al ser melodías populares no deberían tener Canon, ¿verdad?.)
MADRE ANOCHE EN LAS TRINCHERAS
Madre, anoche en las trincheras,
laralalá,
bajo el fuego y la metralla,
uhuhuuuh,
vi al enemigo correr,
laralalá,
la noche estaba cerrada,
uhuhuuuh.
Apunté con mi fusil,
laralalá,
al tiempo que disparaba,
uhuhuuuh;
una luz iluminó,
laralalá,
el rostro al que apuntaba,
uhuhuuuh.
Clavó su mirada en mí,
laralalá,
con su rostro ya vacío,
uhuhuuuh.
Sabes, madre, a quién maté,
laralalá,
aquel soldado enemigo,
uhuhuuuh.
Era mi amigo José,
laralalá,
compañero de la escuela,
uhuhuuuh,
con quien yo tanto jugué,
laralalá,
a soldados y a trincheras,
uhuhuuuh.
Ahora el juego era verdad,
laralalá,
y su cuerpo yace en tierra,
uhuhuuuh.
Madre, yo quiero morir,
laralalá,
ya estoy harto de esta guerra,
uhuhuuuh.
Y si te vuelvo a escribir,
laralalá,
tal vez lo haga desde el cielo,
uhuhuuuh.
Allí encontraré a José,
laralalá,
y jugaremos de nuevo,
uhuhuuuh.
Dos claveles en el cielo,
laralalá,
no se pueden marchitar,
uhuhuuuh;
dos amigos que se quieren,
laralalá,
no se pueden separar,
uhuhuuuh.
AMIGO FÉLIX
Esta mañana me ha contado el gato
que el elefante le contó al castor,
que la culebra dijo a la piraña,
que esta mañana está más triste el sol.
Me ha dicho el pato que le diga al gato,
que el lobo dice que encontró al ratón,
que la coneja dijo a la anaconda,
que esta mañana está más triste el sol.
Amigo Félix, cuando llegues al cielo,
amigo Félix, hazme sólo un favor,
quiero ir contigo a jugar un ratito
con el osito de la osa mayor.
Dijo la foca que le dijo el cuco,
que la ballena dijo al caracol,
que la gaviota comentó al lagarto,
que esta mañana está más triste el sol.
Esta mañana no ha comido el loro,
ni el hipopótamo que está en el zoo,
y ha comentado la tortuga al cuervo,
que esta mañana está más triste el sol.
jueves, 21 de enero de 2010
Recuerdos del pasado.
Él, llama azul,
beso del alba,
que encierra en un baúl
los días de mi alma.
Tú, sombra en la noche,
tenue suspiro.
Rosa y espina,
amante y amigo.
Noches sin días,
olas de escarcha.
Voces amigas
me acercan al agua.
beso del alba,
que encierra en un baúl
los días de mi alma.
Tú, sombra en la noche,
tenue suspiro.
Rosa y espina,
amante y amigo.
Noches sin días,
olas de escarcha.
Voces amigas
me acercan al agua.
domingo, 10 de enero de 2010
Tiendas, copas, baile... y rugby.
"El mundo ha cambiado. Lo noto en el agua... Lo noto en el aire..."
Era un día de chicas. El primer sábado de las rebajas y había que aprovecharlo. Nos juntamos las amigas y nos dispusimos a arrasar las tiendas en busca de las gangas anuales.
...Todo restos de las rebajas anteriores, pero para colmo eran los restos de Badajoz, como cada año.
La comida resultó, cuanto menos interesante. Una hamburguesería/bocatería/pinchería moruna en la que se jactaban de que sus hamburguesas eran como cuatro de la competencia. El menú infantil nos dejó más que saciadas.
Y luego, más tiendas con más restos que nadie había querido de la ciudad vecina.
Cenita en casa, pinturitas, ropita mona... ¡Y a mover el esqueleto!
Para quien no haya ido de marcha nunca por esta ciudad debo explicar que, hace unos años, existía un karaoke/sala de baile al que todos apodábamos "El Desguace". La edad media de los habituales de tal garito superaba los 50 y aquellos de menos de 40 trataban de evitarlo. Y es que no hay nada más patético e incómodo que lucir tus 25 lindos añitos y tener que eludir las pretensiones lascivas y alcoholizadas de quien te supera en 31 con creces.
Pero un día hubo una perturbación en la fuerza: "El Desguace" salió ardiendo. Los habituales se disgregaron y tomaron locales que antes pertenecían a la juventud.
De ésta manera la salida nocturna se transformó en la búsqueda de un garito en el que afincarnos a bailar sin que un pulpo octogenario tratara de meterte mano mientras la baba le cayera de una boca que apestaba a alcohol y tabaco.
¡Pero era algo imposible! ¡Hasta las calles estaban tomadas!
Y allí, a la puerta de uno de los locales, en una calle solitaria, ocurrió. Un señor de edad indefinida, con canas en el pelo y arrugas en la piel, tambaleante, dubitativo, se avalanzó contra mí.
"Contra esa, que si me caigo está blandita".
Esquivé a la derecha, él se giró mientras caía de nuevo hacia mí y se lanzó contra mis piernas. El placaje, con giro en el aire incluído, fue ineludible y me fui de cara al suelo. Cuando miré furibunda al señor borracho, éste, aún abrazado a mis piernas titubeó.
-Per...perdona... ¿Estás bien?
-Suelta, ¡ya!
Alguien salió corriendo del bar para hacerse cargo del hombre. Por el peinado y el traje, pero sobre todo por la anchura de espaldas, supusimos que se trataba del segurata.
Si es que ya no estás segura ni en una calle solitaria a las cinco de la mañana...
Era un día de chicas. El primer sábado de las rebajas y había que aprovecharlo. Nos juntamos las amigas y nos dispusimos a arrasar las tiendas en busca de las gangas anuales.
...Todo restos de las rebajas anteriores, pero para colmo eran los restos de Badajoz, como cada año.
La comida resultó, cuanto menos interesante. Una hamburguesería/bocatería/pinchería moruna en la que se jactaban de que sus hamburguesas eran como cuatro de la competencia. El menú infantil nos dejó más que saciadas.
Y luego, más tiendas con más restos que nadie había querido de la ciudad vecina.
Cenita en casa, pinturitas, ropita mona... ¡Y a mover el esqueleto!
Para quien no haya ido de marcha nunca por esta ciudad debo explicar que, hace unos años, existía un karaoke/sala de baile al que todos apodábamos "El Desguace". La edad media de los habituales de tal garito superaba los 50 y aquellos de menos de 40 trataban de evitarlo. Y es que no hay nada más patético e incómodo que lucir tus 25 lindos añitos y tener que eludir las pretensiones lascivas y alcoholizadas de quien te supera en 31 con creces.
Pero un día hubo una perturbación en la fuerza: "El Desguace" salió ardiendo. Los habituales se disgregaron y tomaron locales que antes pertenecían a la juventud.
De ésta manera la salida nocturna se transformó en la búsqueda de un garito en el que afincarnos a bailar sin que un pulpo octogenario tratara de meterte mano mientras la baba le cayera de una boca que apestaba a alcohol y tabaco.
¡Pero era algo imposible! ¡Hasta las calles estaban tomadas!
Y allí, a la puerta de uno de los locales, en una calle solitaria, ocurrió. Un señor de edad indefinida, con canas en el pelo y arrugas en la piel, tambaleante, dubitativo, se avalanzó contra mí.
"Contra esa, que si me caigo está blandita".
Esquivé a la derecha, él se giró mientras caía de nuevo hacia mí y se lanzó contra mis piernas. El placaje, con giro en el aire incluído, fue ineludible y me fui de cara al suelo. Cuando miré furibunda al señor borracho, éste, aún abrazado a mis piernas titubeó.
-Per...perdona... ¿Estás bien?
-Suelta, ¡ya!
Alguien salió corriendo del bar para hacerse cargo del hombre. Por el peinado y el traje, pero sobre todo por la anchura de espaldas, supusimos que se trataba del segurata.
Si es que ya no estás segura ni en una calle solitaria a las cinco de la mañana...
domingo, 3 de enero de 2010
Pollogamba
"Comer, comer. Comer, comer... ¡Lo mejor para crecer!"
Desde que encontré esta receta en un libro de cocina asiática se ha ido convirtiendo, poco a poco, en una de mis predilectas. Si bien, debo reconocer, que ha sufrido ciertas modificaciones por mi parte debidas a la falta de ingredientes en el momento de prepararla.
El experimento quedó tal que así:
*Ingredientes para el rebozado:
-1 huevo.
-150 gr. de harina.
-30 gr. de maizena.
-200 ml. de cerveza bien fría.
-8 cucharadas de aceite de girasol.
-2 cucharadas de semillas de sésamo (ajonjolí)
Sal, pimienta molida.
*Ingredientes para el pollo:
-500 gr. de filetes de pechuga de pollo.
-10 gr. jengibre molido.
-7 cucharadas de salsa de soja.
-5 cucharadas de brandy.
Aceite abundante para freír.
*Elaboración:
-Cortamos los filetes de pollo en trozos pequeños (lo justo para que quepan en la boca de un mordisco). Los colocamos en un cuenco no metálico.
-Les añadimos el jengibre, la salsa de soja y el brandy. Removemos bien con una cuchara. Luego los removemos mejor.
-Los tapamos con film transparente y para el frigo. Lo dejamos macerar al menos una hora, aunque si están un día entero o dos, mejor que mejor.
-Cuando llegue el momento de cocinarlos, los sacamos del frigorífico y los escurrimos con un colador.
-Ponemos el aceite a calentar, vigilando que no salga ardiendo.
-Mientras tanto, en otro cuenco mezclamos la harina, la maizena, el huevo, la sal, la pimienta (no os paséis con ésta, no debe quedar demasiado picante), el aceite y la cerveza. Batimos bien con una varilla hasta que quede una pasta homogénea y ligeramente líquida. Se le agrega las semillas de sésamo y movemos otro poco más.
-Uno a uno, y con ayuda de unas pinzas de cocina (o unos palillos chinos para los muy expertos), pasamos los trozos de pollo por el rebozado y los introducimos en el aceite, con cuidado que no se peguen unos a otros y por tandas de pocos cada vez.
-Cuando estén doraditos, se sacan y se ponen a escurrir sobre un papel absorvente de cocina.
Nota: Ideal para acompañar con ensalada o verduritas rehogadas.
Desde que encontré esta receta en un libro de cocina asiática se ha ido convirtiendo, poco a poco, en una de mis predilectas. Si bien, debo reconocer, que ha sufrido ciertas modificaciones por mi parte debidas a la falta de ingredientes en el momento de prepararla.
El experimento quedó tal que así:
*Ingredientes para el rebozado:
-1 huevo.
-150 gr. de harina.
-30 gr. de maizena.
-200 ml. de cerveza bien fría.
-8 cucharadas de aceite de girasol.
-2 cucharadas de semillas de sésamo (ajonjolí)
Sal, pimienta molida.
*Ingredientes para el pollo:
-500 gr. de filetes de pechuga de pollo.
-10 gr. jengibre molido.
-7 cucharadas de salsa de soja.
-5 cucharadas de brandy.
Aceite abundante para freír.
*Elaboración:
-Cortamos los filetes de pollo en trozos pequeños (lo justo para que quepan en la boca de un mordisco). Los colocamos en un cuenco no metálico.
-Les añadimos el jengibre, la salsa de soja y el brandy. Removemos bien con una cuchara. Luego los removemos mejor.
-Los tapamos con film transparente y para el frigo. Lo dejamos macerar al menos una hora, aunque si están un día entero o dos, mejor que mejor.
-Cuando llegue el momento de cocinarlos, los sacamos del frigorífico y los escurrimos con un colador.
-Ponemos el aceite a calentar, vigilando que no salga ardiendo.
-Mientras tanto, en otro cuenco mezclamos la harina, la maizena, el huevo, la sal, la pimienta (no os paséis con ésta, no debe quedar demasiado picante), el aceite y la cerveza. Batimos bien con una varilla hasta que quede una pasta homogénea y ligeramente líquida. Se le agrega las semillas de sésamo y movemos otro poco más.
-Uno a uno, y con ayuda de unas pinzas de cocina (o unos palillos chinos para los muy expertos), pasamos los trozos de pollo por el rebozado y los introducimos en el aceite, con cuidado que no se peguen unos a otros y por tandas de pocos cada vez.
-Cuando estén doraditos, se sacan y se ponen a escurrir sobre un papel absorvente de cocina.
Nota: Ideal para acompañar con ensalada o verduritas rehogadas.
lunes, 28 de diciembre de 2009
Cosas que pueden pasar en un hotel.
"Para viajar no es necesario gastar mucho dinero... Sólo no tener demasiados escrúpulos."
¿Alguna más?
- Que te asomes al balcón y descubras que el de al lado está en un ángulo cerrado inferior a 90º. Que luego os estéis poniendo el pijama y oigáis un coro de voces masculinas vociferándoos vítores de ánimos en portugués asomados a dicho balcón.
*No hay nada mejor que asomarse y hablar con los vecinos en portuspanglis para fomentar la interacción entre países. - Que nada más entrar al cuarto encuentres todas las ventanas abiertas, aún siendo invierno, y tras unos minutos después de cerrarlas descubras que era para "disimular" el pestazo a muerto que desprende el baño.
*Nunca encontré el cadáver, pero sospecho que una parte se había quedado enganchada en el tragante del inodoro. - Que corras la cortina para evitar que el señor que se hospeda frente a ti, que no deja de mirar a tu ventana, se de por aludido y se te caiga la cortina con su barra en la cabeza.
*Ahora entiendo por qué no dejaba de mirar... ¡Esperaba el espectáculo! - Que avises en recepción de la caída de la cortina y su barra nada más salir por la mañana y, al volver, te encuentres la cortina y la barra aún sobre la mesa.
*Creo que el de mantenimiento dijo que luego se pasaría... - Que estés decorando el cuarto con pétalos de rosa y se te caiga la puerta del armario en la cabeza.
*Un gran método anticonceptivo. - Que te ubiquen en una habitación interior de un quinto, con manchas sospechosas en las colchas y paredes, una escalera de emergencia directa de tu ventana al suelo y una televisión que parecía la de "Poltergeist" cuando a unos colegas tuyos les ha tocado cama XXXL, tele de plasma y balcón en primera planta.
*Nota: Señores hosteleros, no se emocionen y repartan el presupuesto para la decoración entre todas las habitaciones. - Que tengas que jugar al tetris para entrar al cuarto de baño y dejar la puerta abierta si te quieres vestir en él.
*Al menos no hacía falta la videoconsola. - Que la cama suene con sólo mirarla, que te da miedo hasta pensar en sentarte. Y se desmorone el cabecero cuando decides cambiarla de sitio.
*Y es que no les gusta que les toques la decoración. - Que nada más entrar te encuentres en primer plano un bote de "Cucal" sobre la estantería.
*¡Eso sí que es una indirecta!.
¿Alguna más?
sábado, 19 de diciembre de 2009
Canon
"Johou, johou, un gran pirata soy..."
1. Canon por la cámara fotográfica, con la que hago fotos de paisajes, familia y amigos.
2. Canon por la memoria de la cámara fotográfica en la que guardo dichas fotos.
3. Canon por un ordenador portátil en el que descargar esas fotos y luego emplearlas como base para mis dibujos.
4. Canon por el pendrive donde guardo esos dibujos y esas fotografías.
5. Canon por un disco duro para guardar una copia de seguridad de mi trabajo.
6. Canon por cada cd/dvd virgen en los que grabarlos.
7. Canon por la impresora en la que las imprimo.
¿Cuántas veces tengo que pagarles por hacer mi trabajo?
1. Canon por la cámara fotográfica, con la que hago fotos de paisajes, familia y amigos.
2. Canon por la memoria de la cámara fotográfica en la que guardo dichas fotos.
3. Canon por un ordenador portátil en el que descargar esas fotos y luego emplearlas como base para mis dibujos.
4. Canon por el pendrive donde guardo esos dibujos y esas fotografías.
5. Canon por un disco duro para guardar una copia de seguridad de mi trabajo.
6. Canon por cada cd/dvd virgen en los que grabarlos.
7. Canon por la impresora en la que las imprimo.
¿Cuántas veces tengo que pagarles por hacer mi trabajo?
domingo, 29 de noviembre de 2009
Una pequeña protesta.
La sanidad española es una de las mejores del mundo, de eso no tengo dudas. Un poco tardona, un poco masificada... Pero a sus profesionales se los rifan.
Lo que no entiendo, ni entenderé, es la situación en la que nos vemos últimamente en el "Hospital Universitario Infanta Cristina" de Badajoz:
Mi señora madre, gracias a una serie de operaciones recibidas y los inmunodepresores que forman parte de su tratamiento, debe permanecer con mascarilla día y noche durante su internamiento en el hospital para evitar contagios como gripe, resfriados... En su cuarto no pueden introducir pacientes infecciosos por el mismo motivo, ya que no sólo correría riesgo de enfermar, sino todas las consecuencias asociadas que la falta de defensas trae consigo.
Y, aún así, hasta el momento siete compañeras de cuarto han pasado en el último mes por la cama de al lado. Con sus respectivas visitas que, aunque por pases deberían verse reducidas a dos (a una todo el día y otra en el periodo de tarde -de cuatro a ocho-), no bajan de cinco o seis al mismo tiempo, masificando la habitación como sucediera en el famoso camarote de los Hermanos Marx. Tosen, estornudan, no salen del cuarto cuando es la hora de la comida y debe retirarse la mascarilla... ¡Y para colmo utilizan el baño de los enfermos sin que se pueda hacer nada por evitarlo!
Porque aquí, y aunque parezca sacado de una novela del siglo pasado, no se considera peligroso que cualquiera que entre de la calle comparta el water con un enfermo.
Porque aquí, cuanto menos ruido haces y menos gente hay te expulsan del cuarto durante horas, dejando al paciente prácticamente apañárselas solo cuando necesita de alguna atención como agua, otra manta, cerrar la ventana... Por el contrario, cuanto más gente haya y más escándalo monten, menos desalojos realizan los trabajadores del centro.
Porque aquí el enfermo es el que tiene que protegerse de no ser contagiado, reducidos sus derechos en favor de aquellos que vienen de visita porque tienen más privilegios que nadie.
No me entra en la cabeza que una millonada en operaciones y precauciones, medicamentos y cuidados, que tantos meses de sufrimiento pasando lo indecible se vayan al traste por algo tan simple como sería cumplir unas normas lógicas y sencillas o usar el sentido común.
Lo que no entiendo, ni entenderé, es la situación en la que nos vemos últimamente en el "Hospital Universitario Infanta Cristina" de Badajoz:
Mi señora madre, gracias a una serie de operaciones recibidas y los inmunodepresores que forman parte de su tratamiento, debe permanecer con mascarilla día y noche durante su internamiento en el hospital para evitar contagios como gripe, resfriados... En su cuarto no pueden introducir pacientes infecciosos por el mismo motivo, ya que no sólo correría riesgo de enfermar, sino todas las consecuencias asociadas que la falta de defensas trae consigo.
Y, aún así, hasta el momento siete compañeras de cuarto han pasado en el último mes por la cama de al lado. Con sus respectivas visitas que, aunque por pases deberían verse reducidas a dos (a una todo el día y otra en el periodo de tarde -de cuatro a ocho-), no bajan de cinco o seis al mismo tiempo, masificando la habitación como sucediera en el famoso camarote de los Hermanos Marx. Tosen, estornudan, no salen del cuarto cuando es la hora de la comida y debe retirarse la mascarilla... ¡Y para colmo utilizan el baño de los enfermos sin que se pueda hacer nada por evitarlo!
Porque aquí, y aunque parezca sacado de una novela del siglo pasado, no se considera peligroso que cualquiera que entre de la calle comparta el water con un enfermo.
Porque aquí, cuanto menos ruido haces y menos gente hay te expulsan del cuarto durante horas, dejando al paciente prácticamente apañárselas solo cuando necesita de alguna atención como agua, otra manta, cerrar la ventana... Por el contrario, cuanto más gente haya y más escándalo monten, menos desalojos realizan los trabajadores del centro.
Porque aquí el enfermo es el que tiene que protegerse de no ser contagiado, reducidos sus derechos en favor de aquellos que vienen de visita porque tienen más privilegios que nadie.
No me entra en la cabeza que una millonada en operaciones y precauciones, medicamentos y cuidados, que tantos meses de sufrimiento pasando lo indecible se vayan al traste por algo tan simple como sería cumplir unas normas lógicas y sencillas o usar el sentido común.
viernes, 27 de noviembre de 2009
Yo de mayor quiero ser cafre.
"No estoy loca, es que miro muy fijamente."
Aprovechando que había ido a por avituallamientos en medio de mi campamento hospitaril, y que se encontraban en el mismo centro comercial, entré a TJCOC (Tienda de Juegos de Consolas y Ordenador en Cadena) para pasearme entre los juegos de segunda mano para Wii.
Y allí que encontré uno sobre asesinos ninjas que parecía prometer grandes momentos de cafrería y esparcimiento sanguinario, algo necesario tras que el "Overlord" me dejara con la miel en los labios de ser todo lo maligna que puedo.
-Voy a ver si encuentro algo en la caja.
El dependiente rebuscó entre miniaturas de distintos personajes hasta sacarme uno con mano de grúa que, en teoría, era conocido.
-De regalo.
-¿Y ese señor quién es?
-Es de un juego.
-No lo conozco... Pero segura que le encuentro un buen hogar.
Y se rió.
Sospecho que no me creía capaz de encascujárselo a alguien.
-Tenemos una oferta en volantes para Wii.
-No me hace falta, con los mandos me las apaño bien para asesinar.
Ahí pareció emocionarse.
-Claro, con el juego que llevas no serás de las que les gusta conducir a Mario.
-Pues no, que me cae mal. Y porque el "Assassin's Creed" no ha salido para Wii, que si no...
-Bueno, tiene muchos movimientos y es muy complicado para ese mando.
-¡Si sacaron el "Prince of Persia", que es una maldita garrapata! ¡O el "Zelda"!
Y me dio la razón. Y se partió de risa un rato más hablando de otros juegos con los que una puede descargar su agresividad contenida, sobre todo si los proyectas sobre una pared y el protagonista adquiere un tamaño de hobbit, pero más ágil y con menos lorzas.
Luego, y repasando mentalmente los que tengo por casa, me di cuenta de que necesito un poco de acción en mi vida. Y es que hasta me dedicaba a hacer viudas negras en los "Sims", coleccionando tumbas en el jardín sólo por ver a los fantasmas...
Aprovechando que había ido a por avituallamientos en medio de mi campamento hospitaril, y que se encontraban en el mismo centro comercial, entré a TJCOC (Tienda de Juegos de Consolas y Ordenador en Cadena) para pasearme entre los juegos de segunda mano para Wii.
Y allí que encontré uno sobre asesinos ninjas que parecía prometer grandes momentos de cafrería y esparcimiento sanguinario, algo necesario tras que el "Overlord" me dejara con la miel en los labios de ser todo lo maligna que puedo.
-Voy a ver si encuentro algo en la caja.
El dependiente rebuscó entre miniaturas de distintos personajes hasta sacarme uno con mano de grúa que, en teoría, era conocido.
-De regalo.
-¿Y ese señor quién es?
-Es de un juego.
-No lo conozco... Pero segura que le encuentro un buen hogar.
Y se rió.
Sospecho que no me creía capaz de encascujárselo a alguien.
-Tenemos una oferta en volantes para Wii.
-No me hace falta, con los mandos me las apaño bien para asesinar.
Ahí pareció emocionarse.
-Claro, con el juego que llevas no serás de las que les gusta conducir a Mario.
-Pues no, que me cae mal. Y porque el "Assassin's Creed" no ha salido para Wii, que si no...
-Bueno, tiene muchos movimientos y es muy complicado para ese mando.
-¡Si sacaron el "Prince of Persia", que es una maldita garrapata! ¡O el "Zelda"!
Y me dio la razón. Y se partió de risa un rato más hablando de otros juegos con los que una puede descargar su agresividad contenida, sobre todo si los proyectas sobre una pared y el protagonista adquiere un tamaño de hobbit, pero más ágil y con menos lorzas.
Luego, y repasando mentalmente los que tengo por casa, me di cuenta de que necesito un poco de acción en mi vida. Y es que hasta me dedicaba a hacer viudas negras en los "Sims", coleccionando tumbas en el jardín sólo por ver a los fantasmas...
sábado, 21 de noviembre de 2009
Maquillate.
"La verdadera belleza se distingue en una cara lavada y en una sonrisa sincera."
Después de aquel periodo multicolorista de la adolescencia en que llevaba zapatos de plataforma y el rostro lleno de potingues varios llegó "la etapa sin".
Sin zapatos de tortura, con tacones imposibles o incomodidades.
Sin capas y capas de pintura en la cara.
Sin escesos.
Y no es que me niegue a llevar tacones o maquillaje, pues en alguna que otra ocasión me he pintado los morritos de marrón rojizo y los ojos de negro carbón. Pero mi día a día y un sentido muy estricto de la higiene en el trabajo (en cocina no debes ir maquillada, ni con las uñas largas o pintadas. Sin cadenas, ni pendiente, ni anillos, ni pulseras o relojes) me llevan por la vida con la cara lavada y tan sólo la cremita hidratante.
Pintura, tacones y vestidos quedan relegados a momentos especiales.
El jueves tenía turno de tarde. Por la mañana tocaba consulta médica.
Me miré al espejo. El espejo me devolvió la mirada.
"Chica, hoy te vas a poner guapa."
Y con éstas, agarré la bolsita de potingues. Un par de pinceladas y quedé "aviá" para toda la mañana.
No se si sería por el maquillaje, por la minifalda con botas altas, por el escote o por una conjunción rara de planetas, pero...
...A los cinco minutos de salir de casa, un chunda-chunda con coche llamativo me dio una pitada larga y soltó una retahíla ininteligible que me hizo mirarme por si llevaba la falda subida o algo recolgando.
...En la consulta, un señor me cedió su asiento.
...El conductor del autobús me devolvió los buenos días sonriente, en vez del gruñido rutinario que tanto me emociona.
Por la tarde llegué a casa con el tiempo justo de cambiarme de ropa antes de ir al centro (y es que cuando sales de tu trabajo apestando a fritanga, procuras que la ropa más "especial" no entre en contacto con tu piel hasta que no haya un par de duchas de por medio, como mínimo).
A lo largo de la jornada los "¡Uy! ¡Pero qué guapa vienes hoy!" se repitieron sucesivamente a pesar del horrendo uniforme engordante y redondeante que portamos (gorro incluido).
Definitivamente, el maquillaje no hace sino disfrazarte, ocultando tus rasgos y escondiendo la realidad. Tu realidad.
Después de aquel periodo multicolorista de la adolescencia en que llevaba zapatos de plataforma y el rostro lleno de potingues varios llegó "la etapa sin".
Sin zapatos de tortura, con tacones imposibles o incomodidades.
Sin capas y capas de pintura en la cara.
Sin escesos.
Y no es que me niegue a llevar tacones o maquillaje, pues en alguna que otra ocasión me he pintado los morritos de marrón rojizo y los ojos de negro carbón. Pero mi día a día y un sentido muy estricto de la higiene en el trabajo (en cocina no debes ir maquillada, ni con las uñas largas o pintadas. Sin cadenas, ni pendiente, ni anillos, ni pulseras o relojes) me llevan por la vida con la cara lavada y tan sólo la cremita hidratante.
Pintura, tacones y vestidos quedan relegados a momentos especiales.
El jueves tenía turno de tarde. Por la mañana tocaba consulta médica.
Me miré al espejo. El espejo me devolvió la mirada.
"Chica, hoy te vas a poner guapa."
Y con éstas, agarré la bolsita de potingues. Un par de pinceladas y quedé "aviá" para toda la mañana.
No se si sería por el maquillaje, por la minifalda con botas altas, por el escote o por una conjunción rara de planetas, pero...
...A los cinco minutos de salir de casa, un chunda-chunda con coche llamativo me dio una pitada larga y soltó una retahíla ininteligible que me hizo mirarme por si llevaba la falda subida o algo recolgando.
...En la consulta, un señor me cedió su asiento.
...El conductor del autobús me devolvió los buenos días sonriente, en vez del gruñido rutinario que tanto me emociona.
Por la tarde llegué a casa con el tiempo justo de cambiarme de ropa antes de ir al centro (y es que cuando sales de tu trabajo apestando a fritanga, procuras que la ropa más "especial" no entre en contacto con tu piel hasta que no haya un par de duchas de por medio, como mínimo).
A lo largo de la jornada los "¡Uy! ¡Pero qué guapa vienes hoy!" se repitieron sucesivamente a pesar del horrendo uniforme engordante y redondeante que portamos (gorro incluido).
Definitivamente, el maquillaje no hace sino disfrazarte, ocultando tus rasgos y escondiendo la realidad. Tu realidad.
sábado, 7 de noviembre de 2009
Budding de Chocolate
"El chocolate no es un sustituto del sexo. El sexo es un sustituto del chocolate." (by Mauge)
Rebuscando en mi cuaderno de recetas algún dulce apetecible con que deleitar mi paladar di casualmente con la receta del "Buding de Chocolate" creada por mi madre años há. Una golosina que admite casi cualquier resto de dulce a punto de caducar que tengamos por casa.
Ingredientes:
Preparación:
Notas:
Rebuscando en mi cuaderno de recetas algún dulce apetecible con que deleitar mi paladar di casualmente con la receta del "Buding de Chocolate" creada por mi madre años há. Una golosina que admite casi cualquier resto de dulce a punto de caducar que tengamos por casa.
Ingredientes:
- 1 l. de leche.
- 4-5 chucharadas de cacao.
- 1 chucharada de café soluble.
- 2 1/2 bollos de pan.
- 4-5 huevos.
- 10 cucharadas de azúcar.
Preparación:
- Caramelizamos el azúcar a punto de hebra y forramos el molde con la mitad de ese caramelo.
- Calentamos la leche y la mezclamos con la otra mitad del caramelo, el cacao y el café hasta que quede todo bien disuelto.
- Troceamos el pan y lo añadimos a la mezcla, aplastándolo con un tenedor para que quede desmigajado.
- Batimos los huevos y lo añadimos a lo anterior.
- Llenamos el molde y lo cocemos al baño María entre 54 minutos y 1 hora.
- Desmoldar y dejar enfriar antes de comerlo, ¡gumias!
Notas:
- Para saber si el caramelo está a punto de hebra, introducimos un tenedor o una cuchara y lo alzamos. Si queda unido al caramelo por un hilo fino que no se rompe, estará a punto.
- El pan debe ser del día anterior o estar fosilizado ya. También puede sustituirse por galletas, bizcochos, magdalenas... Pero que abulten lo mismo que dos bollos y medio.
- El baño María consiste en introducir el molde en un recipiente con agua más grande, de manera que no toque el fondo y el agua no llegue a pasar al interior del mismo. Colocado al fuego y que hierva.
- No es un dulce demasiado dulce, así pues, aquellos que necesiten sobredósis de azúcar deberán añadirle unas cuantas cucharadas más (al gusto).
martes, 20 de octubre de 2009
Médicos y parapetos.
"Si la vida te da limones, déjalos de lado y cuenta un chiste."
Era un día lluvioso, gris, frío y absolutamente "pedorro". Uno de esos en los que mejor te quedabas en la cama con un edredón y el gato sobre los pies. Pero había que ponerse en marcha, madrugar, tomar un autobús hasta otra ciudad y aguantarse los nervios como buenamente se pudiera.
JimenaNena no quiso que entráramos a verla antes de la operación, así que ReinaMora y yo nos dedicamos a hacer tiempo por el hospital hasta que nos avisasen que la bajaban a quirófano. Un café, dos zumos y media catalana después decidimos que estaban tardando demasiado y subimos hasta la planta para estar más cerca.
Marqué el número de PapáCigüeña en mi móvil.
-Papá, estamos en la planta. ¿Falta mucho?
-Vamos por el pasillo que la bajan ahora mismo.
-Ags, ¡ahora nos escondemos!
Me giro hacia ReinaMora.
-¡Que viene! ¡Corre, que no nos vea!
Y corrimos hacia la salita apartada donde había máquinas de café y alimentos varios de calidad nula. Ahí podríamos verla pasar sin que ella se diera cuenta de nuestra presencia.
En un rinconcito, tapadas por las máquinas y unas amables señoras que nos sirvieron gustosas de parapeto, nos asomamos y vemos con gran asombro que la llevaban a los ascensores situados justo frente a nosotras. ¡No teníamos escapatoria.!
La reacción fue rápida y eficaz: ReinaMora levantó su chaqueta y se tapó la cara. Yo me puse a disimular mirando al techo... JimenaNena nos saludó desde su cama con ruedas, riéndose con ganas cuando localizó nuestro escondite.
¡Pero cómo pudo! ¡Con lo bien camufladas que estábamos! ¡Ni un elfo lo habría logrado, oye!
Lo que nadie sabe es que JimenaNena no es una humana normal y corriente. JimenaNena era, hasta hace poquito, una mujer biónica y, aunque una se jubile, no se puede dejar de ser una superheroína así como así.
La despedimos con la manita entre risas y lagrimones, corriendo raudas hacia las escaleras para reunirnos con PapáCigüeña en la antesala de los quirófanos, a la espera de lo que, suponíamos, serían unas largas horas de incertidumbre.
Dos horas después, para nuestra sorpresa, JimenaNena estaba fuera, despierta y ReinaMora ya se estaba colando con su bata blanca y su pase "de la casa" a Reanimación para darle ánimos y ser la primera en felicitarla por su nueva vida.
Era un día lluvioso, gris, frío y absolutamente "pedorro". Uno de esos en los que mejor te quedabas en la cama con un edredón y el gato sobre los pies. Pero había que ponerse en marcha, madrugar, tomar un autobús hasta otra ciudad y aguantarse los nervios como buenamente se pudiera.
JimenaNena no quiso que entráramos a verla antes de la operación, así que ReinaMora y yo nos dedicamos a hacer tiempo por el hospital hasta que nos avisasen que la bajaban a quirófano. Un café, dos zumos y media catalana después decidimos que estaban tardando demasiado y subimos hasta la planta para estar más cerca.
Marqué el número de PapáCigüeña en mi móvil.
-Papá, estamos en la planta. ¿Falta mucho?
-Vamos por el pasillo que la bajan ahora mismo.
-Ags, ¡ahora nos escondemos!
Me giro hacia ReinaMora.
-¡Que viene! ¡Corre, que no nos vea!
Y corrimos hacia la salita apartada donde había máquinas de café y alimentos varios de calidad nula. Ahí podríamos verla pasar sin que ella se diera cuenta de nuestra presencia.
En un rinconcito, tapadas por las máquinas y unas amables señoras que nos sirvieron gustosas de parapeto, nos asomamos y vemos con gran asombro que la llevaban a los ascensores situados justo frente a nosotras. ¡No teníamos escapatoria.!
La reacción fue rápida y eficaz: ReinaMora levantó su chaqueta y se tapó la cara. Yo me puse a disimular mirando al techo... JimenaNena nos saludó desde su cama con ruedas, riéndose con ganas cuando localizó nuestro escondite.
¡Pero cómo pudo! ¡Con lo bien camufladas que estábamos! ¡Ni un elfo lo habría logrado, oye!
Lo que nadie sabe es que JimenaNena no es una humana normal y corriente. JimenaNena era, hasta hace poquito, una mujer biónica y, aunque una se jubile, no se puede dejar de ser una superheroína así como así.
La despedimos con la manita entre risas y lagrimones, corriendo raudas hacia las escaleras para reunirnos con PapáCigüeña en la antesala de los quirófanos, a la espera de lo que, suponíamos, serían unas largas horas de incertidumbre.
Dos horas después, para nuestra sorpresa, JimenaNena estaba fuera, despierta y ReinaMora ya se estaba colando con su bata blanca y su pase "de la casa" a Reanimación para darle ánimos y ser la primera en felicitarla por su nueva vida.
martes, 13 de octubre de 2009
Comida de hospital.
"Comer es un placer."
Dicen que la comida de los hospitales es mala, sosa y monótona. Yo no logro recordarla, hace demasiado tiempo que no me dan de comer en uno.
En la puerta del cuarto donde está JimenaNena ingresada tienen colgada la amenaza semanal. Es un papel viejo, muy viejo, decolorado por los años, medio roto y pegado mil veces con esparadrapo.
Para cada día de la semana tienen dos primeros, dos segundos y dos postres. No salen de ahí. Así que entre PapáCigüeña y yo le hemos ido colando pequeñas delicatessens culinarias tal como jamoncino cortado del bueno, mantequilla de la de verdad, orejones, ciruelas pasas, fruta fresca... Abres una de las taquillas y el olor de tanta acumulación de manjares te golpea delicadamente, invitándote a adentrarte en un mundo de sabores que la comida de hospital trata de hacerte olvidar.
Para rematarle la faena y bajo amenazas de sondarla la obligan a tomarse unos batidos proteínicos especiales que saben a una mezcla entre helado de vainilla del malo y medicamentos. Tres diarios. Así que, para contrarrestarle tal tortura, todas las mañanas le subimos una tostadina recién hecha con pan del rico, algunas veces catalana, otras sin nada para que pueda untarle la mantequilla.
Nosotros comemos fuera, de menú en la cafetería del hospital. Si algo distingue a este tipo de cafeterías del resto es el estilo culinario: Comidas saladas a rabiar, de rancho y hechas a desgana.
Siempre me quejaba de lo mal elaborados que estaban los menús en mi trabajo; pero en estos días he descubierto que hay un lugar aún peor: un lugar de leyenda en el que los alimentos nadan en las salsas, la margarina forma una fina película grasa en tu boca al tragarla y, de vez en cuanto, te intoxicas y te entran los mil males cuando el baño público más cercano está al final de un largo pasillo que se vuelve eterno.
Es un lugar en el que aprovechan las sobras del día anterior para realizar el menú de la noche y donde no ves una hoja de lechuga si pueden evitarlo.
Decididamente, los hospitales se llevan Cuatro Tenedores en la Guía Gansa del Peloche.
Dicen que la comida de los hospitales es mala, sosa y monótona. Yo no logro recordarla, hace demasiado tiempo que no me dan de comer en uno.
En la puerta del cuarto donde está JimenaNena ingresada tienen colgada la amenaza semanal. Es un papel viejo, muy viejo, decolorado por los años, medio roto y pegado mil veces con esparadrapo.
Para cada día de la semana tienen dos primeros, dos segundos y dos postres. No salen de ahí. Así que entre PapáCigüeña y yo le hemos ido colando pequeñas delicatessens culinarias tal como jamoncino cortado del bueno, mantequilla de la de verdad, orejones, ciruelas pasas, fruta fresca... Abres una de las taquillas y el olor de tanta acumulación de manjares te golpea delicadamente, invitándote a adentrarte en un mundo de sabores que la comida de hospital trata de hacerte olvidar.
Para rematarle la faena y bajo amenazas de sondarla la obligan a tomarse unos batidos proteínicos especiales que saben a una mezcla entre helado de vainilla del malo y medicamentos. Tres diarios. Así que, para contrarrestarle tal tortura, todas las mañanas le subimos una tostadina recién hecha con pan del rico, algunas veces catalana, otras sin nada para que pueda untarle la mantequilla.
Nosotros comemos fuera, de menú en la cafetería del hospital. Si algo distingue a este tipo de cafeterías del resto es el estilo culinario: Comidas saladas a rabiar, de rancho y hechas a desgana.
Siempre me quejaba de lo mal elaborados que estaban los menús en mi trabajo; pero en estos días he descubierto que hay un lugar aún peor: un lugar de leyenda en el que los alimentos nadan en las salsas, la margarina forma una fina película grasa en tu boca al tragarla y, de vez en cuanto, te intoxicas y te entran los mil males cuando el baño público más cercano está al final de un largo pasillo que se vuelve eterno.
Es un lugar en el que aprovechan las sobras del día anterior para realizar el menú de la noche y donde no ves una hoja de lechuga si pueden evitarlo.
Decididamente, los hospitales se llevan Cuatro Tenedores en la Guía Gansa del Peloche.
sábado, 3 de octubre de 2009
El spa.
"El agua es vida. La risa, da vida."
A Pinceldepelodemarta le había regalado su hermana un vale para una sesión de spa aprovechando que había sido su cumpleaños. Me preguntó si quería acompañarla y, visto que a lo bueno una se acostumbra rápido, decidí aceptar.
Y para allá que nos fuimos, sin cámara para inmortalizar el momento por miedo a que la humedad la destrozara como a la anterior, pero con los mismos ánimos.
-Vamos a los chorros lumbares.
-Jajajajajajajaja.
-Vamos a las burbujitas molonas.
-Jijijijijijijiji.
-Vamos a la ducha.
-Jaaaajaaaaaajaaaa
-¡Vamos al superburbujón!
-Jiiiijijijiji, jiiiiiiiiiiiiiijijijijijiji
-¡Vamos a las duchas frías!
-UuuuuUUUuuuuh, uuuuUuuuuuuuUUUhh jajajajajaja.
Empiezo a sospechar que Pinceldepelodemarta tiene la risa floja.
A Pinceldepelodemarta le había regalado su hermana un vale para una sesión de spa aprovechando que había sido su cumpleaños. Me preguntó si quería acompañarla y, visto que a lo bueno una se acostumbra rápido, decidí aceptar.
Y para allá que nos fuimos, sin cámara para inmortalizar el momento por miedo a que la humedad la destrozara como a la anterior, pero con los mismos ánimos.
-Vamos a los chorros lumbares.
-Jajajajajajajaja.
-Vamos a las burbujitas molonas.
-Jijijijijijijiji.
-Vamos a la ducha.
-Jaaaajaaaaaajaaaa
-¡Vamos al superburbujón!
-Jiiiijijijiji, jiiiiiiiiiiiiiijijijijijiji
-¡Vamos a las duchas frías!
-UuuuuUUUuuuuh, uuuuUuuuuuuuUUUhh jajajajajaja.
Empiezo a sospechar que Pinceldepelodemarta tiene la risa floja.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Es una suerte estar de baja médica.
"Tres cosas hay en la vida: Salud, dinero y amor..."
Primero te sube la fiebre:
-Mamá, ahí hay una señora que me habla.
-Hija, esa es la presentadora del telediario.
Después te da la vomitona:
-¿Cuándo he comido guisantes?
Más tarde se te cierra la garganta y no puedes ni beber agua:
-Está usted deshidratada, vamos a ponerle un gotero...
Una mañana te despiertas escupiendo sangre y te llevan a urgencias (otra vez) porque no para de manar de tu garganta.
-Tiene que hacer gárgaras con agua oxigenada rebajada.
-Puaaags... Al menos tiene descuento.
Y un buen día pasa la fiebre, la inflamación de garganta, la vomitona y demás síntomas:
-No me puedo mover... ¡Enfermera, que me muero!
Es entonces, cuando no puedes con tu alma, cuando te llaman del Tribunal Médico:
-Es usted una baga redomada que nos está quitando el dinero que tanto nos cuesta ahorrar, así que se va a volver al trabajo a hacer su vida "normal". Y no se le ocurra escupir en la comida de los niños para contagiarles.
-¡Mecachis!... Mi plan maquiavélico de exterminar infantes ha sido descubierto.
Y vuelves al trabajo:
-Jo, a hacer 60 tortillas de patatas.
Y regresas a casa del trabajo:
-ZzZZzzzzZZZzzzzzz
Y pasan los días del trabajo a casa. Haces la compra por internet, se te acumula la ropa sucia, tienes que cambiar las sábanas y el suelo comienza a tener una insana capa negruzco-verdosa:
-Debería limpiar... ZZzzzZZzzzzZZZzzzzzzz
Y para rematar el gozo, no tienes a nadie que te mime. Joooooo.
Primero te sube la fiebre:
-Mamá, ahí hay una señora que me habla.
-Hija, esa es la presentadora del telediario.
Después te da la vomitona:
-¿Cuándo he comido guisantes?
Más tarde se te cierra la garganta y no puedes ni beber agua:
-Está usted deshidratada, vamos a ponerle un gotero...
Una mañana te despiertas escupiendo sangre y te llevan a urgencias (otra vez) porque no para de manar de tu garganta.
-Tiene que hacer gárgaras con agua oxigenada rebajada.
-Puaaags... Al menos tiene descuento.
Y un buen día pasa la fiebre, la inflamación de garganta, la vomitona y demás síntomas:
-No me puedo mover... ¡Enfermera, que me muero!
Es entonces, cuando no puedes con tu alma, cuando te llaman del Tribunal Médico:
-Es usted una baga redomada que nos está quitando el dinero que tanto nos cuesta ahorrar, así que se va a volver al trabajo a hacer su vida "normal". Y no se le ocurra escupir en la comida de los niños para contagiarles.
-¡Mecachis!... Mi plan maquiavélico de exterminar infantes ha sido descubierto.
Y vuelves al trabajo:
-Jo, a hacer 60 tortillas de patatas.
Y regresas a casa del trabajo:
-ZzZZzzzzZZZzzzzzz
Y pasan los días del trabajo a casa. Haces la compra por internet, se te acumula la ropa sucia, tienes que cambiar las sábanas y el suelo comienza a tener una insana capa negruzco-verdosa:
-Debería limpiar... ZZzzzZZzzzzZZZzzzzzzz
Y para rematar el gozo, no tienes a nadie que te mime. Joooooo.
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